Venezuela
Caracas, 17 diciembre.- Venezuela es arrechísima. Venezuela es un país donde la gasolina es más barata que el agua, en parte debido a que posee las mayores reservas de crudo del planeta. También es el país con el salto de agua más alto (Salto Ángel) o con el teleférico que sube hasta más arriba (Mérida). Infinidad de playas e islas donde perderse, selvas inexploradas con sus respectivos indígenas, ríos caudalosos, desiertos, montañas de 5.000 metros de altitud y sabanas, amén de ciudades atestadas de gente y de carros. Lo más alucinante es que poca gente sabe que existen tantos paraísos naturales. Venezuela es uno de los mayores productores de ron del mundo, pero curiosamente también es uno de los mayores importadores de güisqui. Los venezolanos son caribeños, es decir, en general rumberos, jodedores y echadores de vainas. Los mangos se pudren en el suelo, los plátanos (de diferentes tipos) nacen como si se tratara de mala hierba, y en los mares abundan los pescados. Simón Bolívar es dios, y aunque el presidente Hugo Chávez promulgue el llamado “socialismo del siglo XXI” la gente es más bien consumista y capitalista. De hecho, la influencia estadounidense es innegable, y solo por poner un ejemplo, en épocas navideñas los numerosos centros comerciales se ven obligados a abrir más allá de las 23.00 horas. Ir al centro comercial puede suponer, perfectamente, pasar el día en él. Las familias venezolanas van a los centros comerciales y comen en sus locales de comida rápida o restaurantes (según el nivel adquisitivo), van al cine, hacen sus compras, o simplemente pasean. En el cine se puede degustar el típico menú combo de cotufas (palomitas) más litro de Pepsi, con la posibilidad de acompañarlo con un perrito caliente o un helado de chocolate. Pero la influencia estadounidense no se queda ahí, y Venezuela es también uno de los países latinoamericanos con mayor número de McDonalds per cápita. Además, el “pana” (amigo) viene del ‘partner’, las “chingalas” (espinilleras) de ‘shinguard’, el sándwich “crujao” es en realidad un ‘Club House’, y el hombre que vigila apodado “guachimán” es el ‘watch men’. Por supuesto, el deporte nacional es el béisbol, y sus tantos se cuentan por jonrones. En Venezuela existen muchos contrastes, sobretodo en Caracas, una capital que se mueve al grito de los perrocalenteros y buhoneros, los silbatos de los fiscales de tránsito intentando ordenar el imposible flujo infinito de carros, o la salsa y el reguetón de las busetas. Las noches mecidas por la brisa del Ávila son espectaculares. Sobre la ciudad existió poca planificación urbanística, y hoy en día es como un monstruo ingobernable. Caracas tiene, entre sus numerosos cerritos habitados por gentes humildes, el dato de albergar una de las barriadas más grandes de Latinoamérica: Petare. Sí, Venezuela es un país de récords, donde infinidad de jóvenes mueren baleados en enfrentamientos entre pandillas. Venezuela tiene también un clima que difícilmente baja de los 20 grados y una época de lluvias donde uno aprende lo que es ver llover de verdad. Cero estrés, pocas prisas, y un sentimiento generalizado de para qué hacer hoy lo que se puede hacer mañana. Eso sí, que nadie dude que, en general, la gente es mucho más feliz que en el Viejo Continente. El país es único también en su nomenclatura, no solo en los topónimos (Chichiriviche, Carabobo, Chuao, Morrocoy, Maracaibo, El Guapo, El Tigre…), porque aquí a la papaya se le llama “lechosa”, al maracuyá “parchita” y a la sandía “patilla”. El color de la piel va desde el blanco de un catire (rubio) hasta el negro más negro de los descendientes africanos. Una de las tasas más altas per cápita de operaciones de cirugía estética y la necesidad de estar siempre radiantes, hacen que las venezolanas sean consideradas como unas de las mujeres más bellas. Un tercio del país, los llanos, se inundan en su 80 por ciento durante la mitad del año, para después secarse al calor de un sol de justicia. Los españoles vienen de la “madre patria”. El país de las hallacas, el pasticho, las parrillas, las caraotas o los tostones. Los establecimientos que abren 24 horas se llaman areperas, y en ellas puedes elegir entre la arepa rellena de queso y jamón, la dominó, la reina pepiada o la de carne mechada. Las playas se organizan mediante sombrillas y tumbonas, cuyo alquiler es muy recomendable si alguien no quiere acabar con quemaduras. Muchas veces la única manera de llegar hasta ellas es desde el respectivo pueblo, vía marítima, en peñeros (barcas). En las playas, además, el flujo de vendedores con artesanía, cervezas o comida es incansable. Especial mención a los que ofrecen la “viagra natural”, “rompecolchones”, o “levantamuertos”, una mezcla de mariscos de la zona sazonada con cilantro, lima y demás. Muchos productos tienen su versión light, hasta la cerveza. Las palabras “verga”, “vaina”, “pana”, “chamo”, “huevón”, “no joda”, “marico”, “pajúo” y “arrecho” difícilmente no estarán en cualquier frase pronunciada por un venezolano. Las colas son una constante, desde la taquilla del metro, a los atascos de tráfico, pasando por los bancos. Cuando se cobran los salarios, cada quincena, los restaurantes y bares se llenan hasta arriba. Venezuela, Venezuela y Venezuela.
Hoy caduca mi visado de “estudiante”. Lo recogí hace exactamente un año en Barcelona, el 17 de diciembre de 2007, en el consulado de la República Bolivariana de Venezuela. Esto se acaba. Un año. mmm
Elecciones
Caracas, 28 noviembre.- Los políticos tienen la gran habilidad de no perder nunca unas elecciones, aunque los resultados indiquen lo contrario. Son especialistas en presentar una derrota como una victoria, asiéndose de unos datos u otros, en función de sus necesidades. Las elecciones municipales y regionales de Venezuela del pasado 23 de noviembre no son una excepción. Así que lo más sencillo, para realizar cualquier análisis, es empezar por apuntar los datos objetivos.
El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el partido del presidente Hugo Chávez, ganó en 17 de los 22 estados que estaban en juego. En algunos, como el de Lara, arrasó con más del 70 por ciento de los sufragios. Pero perdió cinco estados, importantes, que concentran al 44 por ciento de la población venezolana. A pesar de que en esos cinco estados la mayoría de alcaldías son del PSUV, perdió la gobernación. La oposición controlará el turístico Nueva Esparta (donde está Isla Margarita), el fronterizo Táchira (por donde pasa la mayoría del comercio con la vecina Colombia), el central Miranda (que incluye gran parte de Caracas y sus alrededores), el industrial Carabobo y el petrolero Zulia. Además, Chávez perdió en las dos principales ciudades del país: Caracas y Maracaibo. Especialmente dolorosa, por lo inesperada, fue la derrota en la capital de Venezuela. Dicha derrota se fraguó en gran medida en el municipio Sucre, donde ganó la oposición. El municipio Sucre incluye Petare, una barriada con más de un millón de habitantes y por tanto considerado como uno de los mayores “barrios” de Latinoamérica, hasta ahora bastión chavista. Aún así, Chávez ganó en más del 80 por ciento de las alcaldías que estaban en juego. Su partido obtuvo unos 5,5 millones de votos, contra los 4,2 de la oposición.
A partir de ahí cada uno podrá hacer sus análisis. Fueron las 14 elecciones en los 10 años de Gobierno de Chávez, y el desgaste pasa factura. Lejos quedan los momentos en los que Chávez cosechaba siete millones de votos. Salvo excepciones, a las elecciones han concurrido dos bloques bien diferenciados: el oficialismo (PSUV) y la oposición. Además, otros partidos menores, y algunos disidentes del chavismo que se han presentado con partidos que, si bien no se engloban en el PSUV, dicen respetar el liderazgo de Chávez. Pero me parece muy interesante reseñar que la dinámica de los dos bloques ha sido opuesta. Mientras la oposición tenía tensiones y disputas internas, todo ello era en razón de la búsqueda de la unidad, algo que consiguieron en la mayoría de circunscripciones. Por el contrario, el chavismo presentó igualmente disputas y tensiones, pero en la línea de la disgregación.
Chávez se involucró personalmente en la campaña, que presentó como un plebiscito a su revolución bolivariana y a su proyecto llamado “socialismo del siglo XXI”. Muchos analistas coinciden que para él fue una manera de calibrar el apoyo con el que contaba de cara a presentar otro proyecto de reelección indefinida. Su mandato acaba en 2013, y su primer intento de suprimir los 2 mandatos máximos que prevé la constitución, salió derrotado el pasado 2 de diciembre. Ahora, a petición del 15 por ciento de los electores o de la mayoría de la Asamblea Nacional, se puede platear un tercer mandato para Chávez. Por lo tanto la convocatoria de ese referéndum es muy sencilla. Ahora bien, los resultados no dejan claro si Chávez tendría la mayoría en un futuro referéndum. Los analistas coinciden en que la popularidad de Chávez se sitúa en torno al 60 por ciento, y es cierto que ahora ha conseguido más de un millón de voto que la oposición. Pero otra cosa sería plantear su reelección. El chavismo ha perdido votos con el paso de los años, pero la oposición no consigue aumentar su techo electoral de 4,5 millones de votos. Eso sí, existe medio millón de votantes más, disidentes del oficialismo, que en un hipotético referéndum podrían votar con la oposición.
El pasado domingo, cuando se conocieron los resultados electorales, Chávez se presentó por sorpresa en el comando de campaña del PSUV, ante sus militantes. Dijo que su partido obtuvo una “gran victoria”, se lamentó de derrotas como la de Caracas, y reconoció la victoria de los opositores. Los opositores dijeron por su parte que empezaba una nueva era, en la que habían conseguido arrebatar espacios al oficialismo. Todos parecen con ganas de trabajar juntos, pero está claro que eso es una utopía, pues representan dos modelos de entender la gestión de un país totalmente opuestos.
A todo eso, el presidente no descansa. Padece algún tipo de hiperactividad que lleva a sus asesores y a los periodistas a tener que multiplicarse para seguirle el ritmo. Esta semana, además de la resaca post electoral y las consabidas reacciones, llegó la flota rusa para realizar maniobras navales conjuntas con la Armada venezolana, se celebró una cumbre de los países del ALBA para buscar soluciones a la crisis financiera internacional, y también visitó el país el presidente ruso Dimitri Medvédev.
Para el futuro habrá qué ver cómo afectará la caída de los precios del petróleo. Venezuela propondrá en la OPEP el recorte de la producción. Después de picos en los precios de más de 130 dólares durante el pasado mes de julio, ahora el barril de crudo venezolano, extrapesado, está alrededor de los 50. ¿Será suficiente para mantener el elevado gasto social y los proyectos emprendidos? Habrá que verlo. Después de 19 trimestres consecutivos de crecimiento del PIB, con una inflación los dos últimos años superior al 20 por ciento, los datos económicos tendrán mucho que ver en una hipotética reelección de Chávez. Lo que está claro es que la sucesión de consultas electorales no causa el hartazgo del electorado. Después de tantas elecciones, la participación registró un 65,45 por ciento de los votantes, la cifra más alta en unas elecciones locales en la historia de Venezuela. mmm.
A cinco días
Caracas, 18 noviembre.- Faltan cinco días para la celebración de las elecciones municipales y regionales del próximo 23 de noviembre. Unas elecciones regionales de por sí no deberían ser tan importantes internacionalmente, pero en el caso de Venezuela es diferente. El propio presidente Hugo Chávez lo ha convertido en un plebiscito a su “revolución bolivariana”, y se ha implicado de lleno en la contienda. En las últimas semanas ha recorrido el país de punta a punta, asistiendo a actos, ofreciendo discursos y protagonizando caravanas multitudinarias. En el caso del Zulia, bastión opositor, se ha desplazado allí hasta cuatro veces.
Serán las decimocuartas elecciones que celebra Venezuela en la década que lleva Chávez en el poder. Solo ha perdido las últimas que convocó, el referendo sobre la reforma constitucional del pasado diciembre. Si Chávez perdió en aquella ocasión no fue porque la oposición cosechara un gran número de votos, sino porque tres millones de chavistas se quedaron en sus casas y no acudieron a las urnas.
Las elecciones municipales y regionales son, en parte, importantes por eso. Hay que ver qué base electoral conserva el chavismo después de aquella derrota, y habrá que ver también el poder de convocatoria de la oposición. La oposición, pese a firmar pactos unitarios en la mayoría de circunscripciones, dista mucho de asemejarse a la engrasada maquinaria “roja rojita” del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). En los municipios donde saben que el chavismo tiene poco que hacer, la oposición se sigue presentando por separado. Pero dentro del PSUV también ha habido disidentes. Chávez los llama traidores, y en una retórica guerrerista que sus simpatizantes aplauden, llama a defender la revolución “rodilla en tierra con el fusil cargado”, amenaza con sacar los tanques a la calle si los opositores claman fraude, o asegura que sus detractores se volverán “polvo cósmico” tras la derrota que el “socialismo del siglo XXI” les va a infligir.
El PSUV, con cerca de cinco millones de afiliados, podría considerarse uno de los mayores partidos políticos del mundo. Otra cosa será que pueda mantener el actual mapa electoral. Candidatos elegidos como aliados de Chávez gobiernan en 20 de los 22 estados en liza. Mantener esa proporción es complicado, aún a pesar de que Chávez siga teniendo un poder de convocatoria muy superior a la de cualquier otro político venezolano.
La limpieza de los comicios está garantizada sobre el papel. El trabajo de observadores internacionales así lo avaló en otras ocasiones. Esta vez serán 130 profesionales, también de la Organización de Estados Americanos (OEA), a la que pertenece Estados Unidos. Unos 140.000 militares y reservistas velarán por la seguridad. El voto podrá ejercerse durante todo el domingo, en máquinas electorales automatizadas. Dichas máquinas emiten un resguardo tras votar que debe depositarse en otra urna independiente. Después de eso, se cotejan los resultados de los dos sistemas para verificar que sean coincidentes.
Hoy tuvimos la oportunidad de asistir a un acto de campaña de Chávez en el Poliedro de Caracas, con 12.000 de sus patrulleros que tiñeron el recinto de rojo. Llegaron en autobuses de toda la ciudad, sobretodo de las barriadas populares de las afueras. El acto estaba convocado para las 11.00, y Chávez no apareció hasta las 13.00. Aún así el ambiente festivo que se respiraba en el Poliedro fue espectacular, desde el principio. La música llanera y recientes temas musicales compuestos con motivo de la contienda electoral, llevaron a los asistentes a agitar sus banderas, bailar o cantar. Chávez habló durante más de dos horas y media, pero sus simpatizantes aplaudieron a rabiar cada una de sus consignas, ajenos al cansancio o al aburrimiento. Una mujer estuvo casi todo el rato de pie, en primera fila, esperanzada ante la posibilidad de que Chávez la viera agitar una carta que tenía en la mano, para así podérsela entregar en persona. Algunas madres animaban a sus hijos a subir al estrado para recibir la bendición del mandatario, un par lo consiguieron. Chávez electriza al auditorio, y éste se entrega a él con la confianza ciega del que no duda ni teme.
A la salida los tenderetes siguen ofreciendo la consabida mercadotecnia chavista: libros, llaveros, gorras, camisetas con retratos del Che o del partido, muñecos de Chávez, comida… Los autobuses intentan recoger a la marea “roja rojita” mientras empieza a descargar otro chaparrón sobre Caracas. Y la ciudad, ruidosa y colapsada como casi cada día, recibe a la multitud, que poco a poco se diluye entre sus calles. Calles que, estos días, están empapeladas con la propaganda de una y otro bando. mmm.
Caraqueando
Caracas, 23 octubre.- Son ya más de diez meses. A estas alturas, siento que la ciudad de Caracas es también mi ciudad, y Barcelona se me presenta como un recuerdo difuminado. Mis padres me cuentan que desde el balcón de su casa se ve el agujero que están haciendo para meter la tuneladora de las vías del AVE, pero aún así se me hace distante. Caminando por las calles de Caracas ya no eres el extraño del principio. Intercambias saludos con el del quiosco, con los vecinos… hasta descubres los cambios que se hacen en las aceras y te encuentras con conocidos en el metro.
La época lluviosa toca a su fin, lo que no impide que durante la semana pasada los coletazos del último huracán en el Caribe trajeran hasta aquí fantásticas tormentas interminables. Llovió en una semana lo que posiblemente no llueva en Barcelona en medio año. Sí, todavía llueve cada día a pesar de que a ratos haga un sol de justicia. El sol y la lluvia, alternados, hacen que Caracas y sus alrededores estén más verdes que nunca. La autopista al aeropuerto, el Ávila, los parques… todo está más verde, y brilla con una luz especial. Algunos árboles pierden las hojas, pero no les da tiempo a quedarse pelados porque en el transcurso de su muda ya tienen follaje nuevo. Estos días, además, todo está empapelado con la propaganda política de cara a las elecciones municipales y regionales del próximo 23 de noviembre.
Y sí, mientras escribo esto los carros aprietan el claxon hasta morir, creando una sinfonía desagradable. Otra vez una ambulancia varada en el tráfico imposible se ahoga en su sirena, mientras suplica un espacio para salir del embotellamiento, a pesar de que es posible que tarde una hora en recorrer tres manzanas. A ratos Caracas es sucia, maloliente, ruidosa, pero aún así tiene ese encanto que le descubrí al llegar, y del que todavía no he podido desengancharme. Será la montaña, la alegría de la gente, o el eterno verano, no lo sé. Pero a dos meses de la despedida ya sé que me va a dar pena irme de aquí.
Unos vendedores informales, “buhoneros”, escapan al trote de los agentes que no le dejan estacionarse en la vía, mientras marchan riendo. La imagen dista mucho de parecerse ni tan siquiera a la de los subsaharianos de las Ramblas, cuando saben que en su huída se juegan parte de su vida. Un muchacho recorre el principio de la Cota Mil, la autopista que circunvala Caracas en las faldas del Ávila, en su bicicleta. El detalle es que lo hace sobre una rueda, si bien no da ningún pedal, puesto que avanza sujeto con su pie a un camión, que circula a sesenta kilómetros por hora. A cada poco un carro con las ventanillas bajadas muestra el último éxito del reguetón. Otro carro, este destartalado y con más de cuarenta años en su haber, lleva escrito en su parte trasera, con esa típica gracia venezolana, la frase “vigilado por satélite”.
El martes estuvimos en la rueda de prensa de “El Puma”, el mítico cantante venezolano que aunque viva en Miami viene a Caracas para iniciar una gira de celebración por sus 40 años de música. Ayer entrevistamos a la ministra de Ciencia y Tecnología, Nuris Orihuela, por el próximo lanzamiento al espacio desde China del primer satélite venezolano. Hoy estuvimos en una rueda de prensa con el ministro de Comunicación, Andrés Izarra. Se respira vida por todos lados, y en medio de todo este delicioso caos se hace muy difícil aburrirse. mmm.
Buceo en Chichi
Chichiriviche de la Costa (Venezuela), 14 octubre.- Solo dos sonidos: aspiración y espiración. La aspiración acompañada por el ruido seco que provoca el aire de la bombona al pasar por el regulador del equipo, la espiración al compás de la sintonía de las burbujas que salen disparadas hacia la superficie. Nada más. Buceo.
El pasado fin de semana estuvimos en Chichiriviche de la Costa, a unas dos horas de Caracas. Allí existen algunas operadoras donde es posible hacer el curso internacional de buceo, y allá nos dirigimos. Después de las respectivas clases teóricas y las primeras sesiones en la piscina para familiarizarse con el equipo, nos adentramos en este rincón del Mar Caribe. El descubrimiento de un nuevo mundo, donde todo es diferente, no pudo ser mejor.
Bucear es ingravidez. Las percepciones normales se alteran, y todo parece más cercano y más grande. En el fondo, a 18 metros de la superficie, el mar se presenta en toda su magnificencia, con el sol arriba de todo, difuminado y más lejano que nunca. Solo dos sonidos y la imposibilidad de hablar guían la inmersión, mientras todo lo que ves a tu alrededor resulta alucinante, como si uno se encontrara por un rato en otro mundo.
La riqueza animal y vegetal del Mar Caribe es demencial. Gracias a la guía de nuestro instructor pudimos ver cosas con las que ni tan siquiera soñé alguna vez. Un banco de veces enorme se mueve a tu alrededor, moviéndose como un todo a cada nuevo embate de las olas y las corrientes. Su lomo plateado cambia en décimas de segundo a una tonalidad más oscura, para con un nuevo giro volver a deslumbrar como si de peces de plata se tratara. Bajo una roca, una morena asoma la cabeza, esperando que llegue la noche para deslizarse fuera de su nido a cazar alguna presa. Un ángel francés, grande, negro, con motas amarillas, se pasea parsimonioso pellizcando las algas de las rocas. Un grupo de peces cirujanos, de un azul imposible, con sus dos puntos amarillos en la cola completa la escena.
Repetidas inmersiones descubren más maravillas. Entre dos rocas un pulpo se camufla y se aprieta en su grieta para no ser molestado. Cangrejos araña, camarones pistoleros, peces trompeta, rabirubios… y mil especies más hacen que sea imposible salir del asombro. Nadando al lado de las rocas, los gusanos plumero, que tienen su boca desplegada como si se tratara de plantas para captar el plancton de las ricas aguas, se esconden rápidos. En el fondo, una raya del color pardo de la tierra, se mueve reptando. Un enorme pez globo se muestra desinflado, confiado, a la espera de una ocasión más peligrosa en la que precise inflarse y mostrar sus púas para escapar. Un caballito de mar se aferra con la cola a la roca para tratar de pasar inadvertido. Nada escapa a los ojos del instructor, que con más de 2.500 inmersiones en su haber nos enseña a respetar un ecosistema tan singular.
En Chichiriviche de la Costa también hay un monumento submarino. Se trata de la flauta de Neptuno, colocada a 14 metros de profundidad en honor al buzo Carlos Dinar, muerto en 2003. Al parecer unos pescadores borrachos perdieron el motor de su barca, y después le ofrecieron una importante suma de dinero a Dinar para que lo recuperara. Éste bajo con otro compañero a buscarlo. Los dos se quedaron sin aire a 100 metros de profundidad.
De vuelta a la superficie, se vuelve al mundo real otra vez. Los pescadores se apremian para llenar sus redes antes de la puesta de sol. El mar es generoso en Venezuela. Varias gaviotas nos sobrevuelan, y después de lanzarse en picado se vuelven a elevar con un pez en el pico. Atardece, y es momento de salir del agua. El mar, impasible, continúa con su infinito vaivén. La sensación de estar aquí, otra vez, sobrepasa la capacidad de expresarse con palabras. mmm.
Human Rights Watch
Caracas, 20 septiembre.- La ONG Human Rights Watch (HRW) sabe cómo funciona el mundo. Eso es algo que debe quedar fuera de toda duda desde un principio. Sabe cómo funciona el mundo porque ofrece informes de todo él, con toda su complejidad. Tienen contactos en muchos países, y su agenda de medios sería la envidia de cualquier persona que tuviera mucho interés en dar a conocer algo al máximo número de gente posible.
Un solo vistazo a la página web de HRW evidencia que, a parte de tener mucha información muy diversa y muy completa, también es mucha la gente que debe trabajar en ella. Ofrecen de forma gratuita informes sobre el estado de los derechos humanos en buena parte del globo, informes de su factura en los que intentan alertar sobre los problemas que detectan y ofrecer recomendaciones para superar esas situaciones. Eso sí, a pesar de ofrecer informes de todo el mundo únicamente tienen cuatro sedes: Washington, Nueva York, Londres y Bruselas. Curiosamente, la amplísima mayoría de esos informes no hablan sobre el estado de los derechos humanos en esos tres países (Estados Unidos, Gran Bretaña y Bélgica). La respuesta podría ser simple: en Europa y en Estados Unidos se violan mucho menos los derechos humanos que en otras regiones, puesto que sus democracias son las más asentadas y estables de todo el planeta. Podría surgir otra pregunta: ¿Y cómo hacen para monitorear tantos lugares del mundo sin estar en ellos? Otra vez la respuesta podría ser simple: estudian, realizan informes e incluso entrevistan a personas locales en viajes ‘in situ’. Dichos viajes, también realizados en el caso de Venezuela, son preparados al detalle desde el lugar de origen. Si no fuera así, ¿cómo justificar los gastos, dietas y demás facturas de la organización? En cualquier ONG mediamente seria, el libro de cuentas tiene que estar al día, previsto para pasar revista a cualquier auditoría. De otra manera no se puede justificar las subvenciones recibidas, normalmente destinadas a proyectos concretos.
Para ser justos, también hay que señalar que la credibilidad de HRW debería estar a salvo de cualquier mala interpretación. No únicamente han criticado a una serie de países con una ideología determinada, sino que también lo ha hecho en otras ocasiones a Colombia o a Estados Unidos, si bien en ocasiones mucho más puntuales.
Como ONG, HRW no recibe fondos directamente de ningún Gobierno. “Directamente”, hay que destacarlo. Cualquier persona que haya trabajado alguna vez en una ONG entiende que la financiación para sus proyectos se adjudica, muchas veces, en virtud de la concesión de subvenciones que, si bien no “directamente”, sí que provienen de los Gobiernos, o de entes adscritos, o de instituciones que éstas sí reciben financiación directa. No creo que sea un mecanismo perverso, pero sin lugar a dudas a veces ata a las ONG’s a no poder actuar con total independencia. La lógica es aplastante, no le vas a pagar a alguien para que lance piedras contra tu propio tejado todos los días. A la mayoría de miembros de cualquier ONG que se le pregunte contestará lo mismo: que los Gobiernos sean su principal fuente de financiación es un problema.
HRW decidió venir a Venezuela esta semana, para presentar su último informe: “Una década de Chávez. Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela”. No hace falta ser muy avispado para saber qué vas a encontrar en un informe que se titula así. El documento tiene 267 páginas, una cantidad nada despreciable, por lo que el estudio, el tiempo dedicado y la recolección de la información obligan, sin duda, a destinar a dicho informe una cantidad de recursos importantes. El director para las Américas de HRW, el chileno José Miguel Vivanco, se desplazó hasta Venezuela junto con el subdirector, el estadounidense Daniel Wilkinson, para presentar el informe. Hasta aquí todo correcto, salvo un pequeño detalle. Bueno, en realidad es un detalle tonto, sobre el que seguro que poca gente habrá reflexionado. Chávez no está celebrando todavía diez años en el poder. En diciembre de 1998 fue elegido presidente, pero no asumió la presidencia de la República hasta febrero de 1999. Técnicamente, Chávez cumplirá una década al frente de Venezuela dentro de medio año. Claro que, si esperas a presentarlo en diciembre o en febrero el mundo no conocerá el estado de los derechos humanos en el país antes de las próximas elecciones, previstas para el 23 de noviembre. Nuevamente, creo que para ser plenamente justos también hay que decir eso. No es la primera vez que Vivanco viene a Venezuela, ni habla sobre ella. Ya estuvo aquí haciendo campaña activa contra la nueva constitución que promovía Chávez en diciembre del año pasado. Ya comentó también en marzo pasado que Venezuela debería de explicar en qué consisten sus hipotéticos vínculos con la guerrilla de las FARC. Por tanto, la presencia de una clara intencionalidad también hay que destacarla.
Alguien de HRW llamó desde Washington a la redacción de Efe en Caracas. Nos concedían una entrevista personal con Vivanco, y nos lo avisaban un día antes. Puesto que el teléfono de contacto que nos ofrecían era de Washington, la delegada se puso en contacto con la delegación de allí para ver qué sabían ellos. Es lógico, si van a presentar el informe en dos sitios a la vez no es necesario hacer la misma información por duplicado. Pero no, iba a ser en Venezuela en exclusiva. La mañana misma de la entrevista, el encuentro se pudo confirmar con Wilkinson, ya en el país, después que desde Washington nos facilitaran el teléfono de contacto de los hombres de HRW en Venezuela. La cita, a las 16.45 en el Hotel Meliá. Allá fuimos, con el fotógrafo. Pero, oh, desilusión, no era exactamente una entrevista personal. Vivanco alagaba nuestros oídos al afirmar que confiaba en EFE por su imparcialidad. Bueno, en realidad solo a mí, porque el fotógrafo tuvo que irse ante la negativa de Vivanco a que le tomáramos fotos. De hecho tampoco se puedo grabar la conversación. En realidad se trataba de pasarnos ‘de estrangis’ el informe que se iba a presentar al día siguiente. De este modo, teníamos la ocasión exclusiva de estudiarlo, desmenuzarlo, y analizarlo antes de la rueda de prensa. Vivanco no quería que se filtrara nada antes de la presentación del día siguiente, porque de lo contrario, dijo, si se enteraba el Gobierno podían echarlo del país antes del tiempo. De hecho se mostró extrañado de que lo hubieran dejado entrar en Venezuela. No lo voy a negar, después de su negativa a la foto y a la grabadora yo pensé que el hombre exageraba un poco. Viéndolo ahora en perspectiva parece ser que no exageraba nada. Al final no fue una entrevista personal, ni exclusiva, porque al rato de llegar EFE llegó la DPA, el corresponsal del The Guardian, y escuché sorprendido que en un rato llegaba también AFP. Vivanco se explicó. El informe se lo habían pasado a todas las agencias, pero no a Prensa Latina, ni a la Agencia Bolivariana de Noticias, ni a la agencia rusa, ni a la china, ni a los corresponsales de Irán, ni a los de Al-Yazira. De lo contrario se filtraría antes de tiempo, dijo Vivanco. De hecho fue muy enfático en pedir que todo quedara guardado hasta la rueda de prensa del día siguiente.
Hablemos del informe. En él se concluye que el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha mostrado “desprecio” por “derechos fundamentales”. El informe es muy duro, sin ninguna concesión. “Chávez ha buscado activamente proyectarse como un defensor de la democracia (…), su presunto compromiso con esta causa es contradictorio con el desprecio, por parte de su Gobierno, de garantías institucionales y derechos fundamentales” dice. “Los derechos a la libertad de expresión y asociación están en peligro” en Venezuela, por lo que sus ciudadanos “no pueden participar en la política de manera plena y equitativa”, añade. La crítica es una constante en el documento, que ofrece como “características definitorias” del Gobierno venezolano la “discriminación política” o el “desprecio manifiesto del principio de separación de poderes”. HRW también critica la inexistencia de un poder judicial independiente, haber actuado contra medios de comunicación opositores, no permitir elecciones sindicales libres, o incluso “adoptar una actitud de confrontación agresiva frente a los defensores de derechos humanos y las organizaciones de la sociedad civil”. El único capote es para asegurar que el peor momento de los derechos humanos en Venezuela en la última década fue en diciembre de 2002, durante el golpe de Estado contra Chávez. Aún así adjunta a continuación que eso “ha acechado a la política de Venezuela desde entonces” y ha sido utilizado como “un pretexto para adoptar un amplio espectro de medidas que han debilitado garantías fundamentales”. HRW finaliza con unas “recomendaciones” a Venezuela para “promover una democracia más inclusiva”, porque el país “no logrará obtener un progreso real y sostenido hacia el fortalecimiento de su democracia (…) mientras su gobierno continúe despreciando los principios de derechos humanos establecidos en su propia Constitución”. El documento no habla de otras experiencias de democracia que se llevan a cabo, como la toma de decisiones a través de los consejos comunales, ni la puesta en marcha de comunas de producción socialista.
La rueda de prensa fue multitudinaria, salvo que los medios afines al Gobierno no estaban, posiblemente porque no sabían que había tal acto. Antes de la rueda, Wilkinson se acercó a mí y me pidió que no comentara que yo ya tenía el informe, puesto que los medios locales no habían tenido acceso y por tanto podían sentirse menospreciados. Ningún problema. Durante la rueda Vivanco me llamó por mi nombre y me dijo si tenía alguna pregunta. La verdad es que sí. No entendía porqué en un informe tan detallado no aparecía ningún comentario acerca de las numerosas elecciones que se han celebrado en Venezuela en la última década. Creo que se puede afirmar que Venezuela es el país de todo el mundo que más elecciones ha celebrado consecutivamente en los últimos años. Chávez ha ganado todas, excepto el último referéndum. Quizás fue por eso que Lula dijo hace tiempo, preguntado sobre el sistema venezolano, que en Venezuela lo que había era un “exceso de democracia”. Le transmití mis dudas a Vivanco, y le pregunte también qué calidad le otorgaba HRW a todos los comicios celebrados en diez años. Vivanco respondió citando informes del Centro Carter y de la Organización de Estados Americanos (ambas instituciones bajo la batuta de Estados Unidos). Dijo que todas las elecciones habían sido “relativamente limpias”. Aquí sí, sin tapujos, si no fueran elecciones limpias Chávez no habría perdido el referéndum de diciembre pasado. Se jugaba mucho en esa consulta, afianzar su revolución bolivariana, y sin embargó perdió.
De la rueda de prensa fuimos hacia la redacción, con la idea de hacer la previsión. El contenido del informe había quedado plasmado en otra nota dejada preparada el día anterior. Teniendo en cuenta que el informe también lo tenían el resto de agencias, en este negocio la rapidez es importante para avanzarse a la competencia. Por eso la primera nota se rebotó nada más finalizar la rueda. Es curioso, cuando yo llegué a la redacción, media hora después de la rueda, el diario español El País ya tenía en Internet un extenso artículo firmado por Francisco Perejil en el que detallaba el contenido del informe. Bueno, de hecho era una noticia muy extensa en la que se repetía lo dicho por Vivanco, pero en otro orden. Parece ser que el informe de HRW había sido filtrado previamente a la rueda no solo en Venezuela. En cuestión de minutos, el efecto multiplicador de las nuevas tecnologías hacía que medio mundo conociera el informe. Si se me permiten los símiles, la historia tiene algo de efecto bomba. Se prende la mecha, la bomba explota, y la metralla se esparce por el mundo a una velocidad asombrosa, gracias al efecto ‘eco’ de los medios nacionales de cada país.
La reacción de Venezuela ha sido bestial. Realmente yo esperaba una respuesta dura, pero no la expulsión de Vivanco y Wilkinson. Al fin y al cabo iban a salir del país al día siguiente. Hay cosas injustificables, como que la estatal Venezolana de Televisión muestre imágenes de cómo un funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores llama a la habitación de Vivanco y Wilkinson en el Hotel Meliá para comunicarles su expulsión inmediata. La cámara persiguiendo a Vivanco mientras saca su ropa del armario, o mientras camina en dirección al coche que se lo lleva al aeropuerto, o cómo pregunta contrariado dónde lo llevan. Todo eso me parece demasiado. Las declaraciones del diputado oficialista Ezcarrá, simplemente, patéticas. Dijo que parece ser que los dos individuos dormían en la misma habitación, y por tanto él insinuó que la difusión de informes plagados de mentiras no era la única “desviación” de los dos, dando a entender que eran homosexuales, como si eso fuera otro motivo más de escarnio. Por suerte el canciller Nicolás Maduro, el ministro de Comunicación e Información, Andrés Izarra, y el embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chanderton, han puesto algo de lógica y criterio en la crítica. Explicaron que todo era en el marco del cumplimiento de las leyes venezolanas, que estos señores venían con cédula extranjera y eso solo permite el “esparcimiento y la recreación”, no ejecutar actividades políticas. También dijeron que Venezuela es soberana y por tanto hay que respetarla sin aceptar injerencias extranjeras, todo ello sazonado con una alta dosis de retórica antiimperialista. No era la primera vez que Vivanco provocaba a Chávez, pero esta vez sí fue la primera vez que lo expulsaron.
Es una pena. Tristemente los hechos dieron la razón a Vivanco. Es doblemente triste porque, de alguna manera, es como si Vivanco consiguiera algo que a mí, personalmente, me dio la sensación que buscaba. ¿Tenían que haber echado a Vivanco? La opinión es libre, a tan solo unos metros de distancia, sin salir de Venezuela, se puede encontrar dos respuestas totalmente contrarias.
Pero HRW sabe en qué mundo vive. A pesar de que los funcionarios venezolanos les quitaran el celular y les embarcaran a Sao Paulo en cuestión de minutos, con nocturnidad, CNN estaba esperando en el aeropuerto para recoger las primeras declaraciones de Vivanco. Más medios se sumaron. Nuevamente, la ola mediática se convirtió en un tsunami y retumbó en todo el mundo. De verdad que ya lo sabía, pero no deja de sorprenderme cómo es posible. Qué extraño poder invisible mueve los hilos para conseguir que en cuestión de poco tiempo la mayor parte del mundo oiga que Venezuela ha expulsado a unos representantes de una ONG de derechos humanos por sus críticas a Chávez. En ese tsunami mediático, me gustaría suponer que cada cual es libre de pensar lo que quiera. La desgracia, muchas veces, es que esa libertad de pensamiento total no es posible de alcanzar cuando únicamente se tiene un punto de vista. Yo no creo que el mundo sea tan negro, ni tan blanco. Tiene que haber un gris, porque sino esto sería demasiado aburrido. mmm.
Miss Venezuela
Caracas, 15 septiembre.- Ya hace días que íbamos detrás del Miss Venezuela. En el país dicho certamen anual es seguido por 8 millones de espectadores en sus casas, sobre una población de 27, y por 12.000 personas en directo. Es realmente un acontecimiento en el que la cadena privada que lo organiza, Venevisión, pone al servicio del espectáculo todo un derroche de luz y color. Además, este año todo coincidió con la llegada al país de Dayana Mendoza, la última Miss Universo y la quinta que consigue Venezuela. La noche del pasado miércoles eligieron a la nueva Miss Venezuela, y allí estuvimos, si bien el día empezó mucho antes.
A las 05.00 sonó el despertador. Un nuevo acto organizado por el ejército apuntaba a la destrucción de más pistas de aterrizaje clandestino, utilizadas presuntamente por el narcotráfico. Otra vez viaje hasta Maiquetía con las carreteras descongestionadas, gracias a una suerte horaria que reduce un viaje normalmente de más de una hora a media. Esta vez le tocó el turno al estado Bolívar, al sur de Venezuela. En avioneta fuimos hasta La Paragua, y de allí en helicóptero a la nada, donde cinco cargas explosivas volaron por los aires la susodicha pista. Lo más destacable esta vez, a falta de algo nuevo por descubrir en el acto castrense, fueron los puri-puri. Qué mosquitos más cabrones. Yo sabía que en Venezuela hay zancudos normales y también “patas blancas” (los que transmiten el dengue). Sabía que también existen los puri-puri, pero hasta la fecha no me había encontrado con ellos. Para alguien con la sangre dulce, Venezuela puede convertirse en algunos momentos en una desgracia. En Bolívar fue así. Los puri-puri son unos verdaderos kamikazes, no son mucho más grandes que una pulga, pero da la sensación de que tuvieran dientes. Los ves lanzarse contra tu cuerpo, y apenas tienes tiempo de matar a uno para darte cuenta que ya tienes dos más clavados. Todo ello ocurrió a las 12.00 del mediodía, con sol y un calor como pocas veces había experimentado en el país, así que eso de que los mosquitos salen al amanecer y al atardecer es un mito bien falso en el caso de los puri-puri. En serio, qué animal más genuinamente cabrón.
La vuelta, más allá de las treinta picadas de recuerdo, fue normal. Pero a la llegada, transmitiendo por teléfono la nota, esta vez sí en medio de uno de los típicos embotellamientos que colapsan Caracas día sí y día también, fuimos a parar al Poliedro, donde se celebraba el Miss Venezuela. Para hacerse una idea de lo que supone el concurso solo hay que reseñar que este año vinieron a actuar David Bisbal y los ultrafamosos ‘reguetoneros’ Wisin y Yandel. No dejen de ver uno de sus vídeos en youtube, no tiene desperdicio. El Miss Venezuela duró cuatro horas. Baile de las 28 concursantes, actuaciones varias, desfile en traje de baño, desfile en traje de gala, preguntas para las 10 primeras finalistas en plan “¿Qué le dirías a la gente que critica el uso de la cirugía plástica?” o “¿Qué cambiarías en tu vida?”, eliminatoria final entre 5, y así hasta tener a la nueva reina de la belleza. De más está decir que la gente llora, grita, ríe, baila… A mí me costó entender un poco de qué iba todo. Que en un momento determinado presentaran al jurado y anunciaran que estaban muy orgullosos de contar con la participación de la “reconocida periodista española” María Patiño no ayudó mucho a despejar mis dudas. Hay países que fomentan el nacionalismo a partir del futbol o de competiciones deportivas, otros lo hacen en contraposición a alguien, otros mediante guerras, en el caso de Venezuela, la exaltación de la belleza femenina juega un importante papel en el aliento del sentimiento de pertenencia a Venezuela. Miles de banderitas agitadas al mismo tiempo mientras Dayana Mendoza le dedicaba su triunfo a todo el país y canciones del estilo “mi país, tu país, Venezuela” dan fe de ello.
Pero todo esto no fue lo que más me impresionó. El colofón lo pusieron los carajitos de “Somos tú y yo”. Se trata de una serie que transmite Venevisión, en la que los actores principales son niños que en muchos casos no pasan de los 15 años. Van al cole, se enamoran, y cantan. Tienen editado un disco, y el día del Miss Venezuela el público que abarrotaba el Poliedro pudo apreciar tres actuaciones suyas. El dúo entre el chico y la chica con canción romántica, pasa. La actuación de las chicas en bikini, más allá de la letra y los bailes en plan “hay que estar mona para que los chicos se fijen en nosotros”, podría pasar. Lo que me dejó boquiabierto y todavía a día de hoy no me ha permitido salir de mi asombro fue la actuación de los chicos. He buscado en internet la letra de su canción “Reyes de la playa”. Algunas de las frases, cantadas por chavales en bañador a una hora en la que con su edad, por lo menos yo, estaba durmiendo, dicen así: “Somos los reyes de la playa, los que mandan, los dueños de las olas los que vamos a surfear. Los que la playa dominan y a las chicas les fascina, siempre listos pa’ rumbear. Somos los reyes, los tiburones. Los más bravos, los mejores, los campeones. Los dueños de las olas, los que tienen la corona, mami no te quedes sola. Ven conmigo, aquí es la cosa, en la playa sí se goza. Móntate, ven móntate en mi ola, ven vamos a rumbear, vamos a vacilar. Quédate conmigo aquí en la arena que aquí estamos los más duros, los campeones de verdad.”
Venezuela es realmente un país de contrastes como nunca pensé encontrar. Hay gente que se emborracha con whisky 18 años, porque opina que el ron es poco chic, que conducen todoterrenos Hummer de importación, viven en mansiones con rejas electrificadas y comen en restaurantes cuyo precio está reservado solo para unos pocos. Otros viven en casas de uralita que amenazan con derrumbarse a cada nueva lluvia torrencial, compran en los Mercales donde el precio de los productos básicos está regulado y viven en barrios donde raro es el día en que no hay un muerto por arma de fuego. Puede llegar a ser esquizofrénico, hasta el punto de no llegar a entender qué es realmente Venezuela. Existe también una dualidad de discursos bestial, porque mientras unos pregonan que hay que estar guapo, comprar el último modelo de ropa o el celular más moderno; el Presidente le declara la guerra al latifundio, expulsa al embajador de Estados Unidos llamándole “yanqui de mierda” y pregona unos valores socialistas que poca gente practica. Me contaron el otro día que cuando un tío viajó al exterior y le ofreció a su hermana traerle algo al sobrino, ésta le contestó “tráele algo que no tenga nadie, para que así los otros niños tengan envidia”. El otro día Chávez hablaba de la necesidad del trabajo voluntario algún día a la semana para llevar a cabo proyectos comunitarios. Venezuela es realmente un país de contrastes. mmm.
Alí Primera
Caracas, 31 agosto.- Hugo Rafael Chávez Frías no es flor de un día. Encarna un proceso que, lejos de lo que le pueda parecer políticamente a cada uno, ha supuesto una verdadera revolución en Venezuela. Su influencia no está ceñida al país, y actualmente América Latina vive un momento histórico sin parangón. Gobiernos que se califican a sí mismos de izquierdistas se multiplican en todos los países del continente. Paraguay, Ecuador, Uruguay, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, quizás en menor medida Argentina, Brasil, Chile o Perú muestran que lo que está pasando en Suramérica va más allá de lo visto hasta ahora. Igual que hace décadas la mayoría de países contaban con dictaduras de derechas, la situación a día de hoy es radicalmente distinta. Todos estos países hablan de unidad y promueven iniciativas de integración en el continente (Unasur, PetroCaribe, Alba, Mercosur) que, si bien no se sabe muy bien en qué acabarán, por lo menos parece que encarnan intenciones políticas comunitarias tampoco vistas en la historia. Estados Unidos ataca a la mayoría de estos países, bajo la premisa de que no son plenas democracias, cuando en realidad la mayoría de estos países se han dotado de nuevas constituciones y han promovido referéndums con una alta participación y el triunfo en las urnas de los proyectos presidenciales. Venezuela ha sido uno de los primeros estados en promover esta nueva historia latinoamericana, en parte gracias a las regalías que han podido ofrecer a cuenta de los altos precios que registra el petróleo. Pero Chávez no surgió de la nada. No se trata de una persona que llegó a la presidencia engañando a la gente. Ya son 10 años, y todavía hoy cuenta con una alta popularidad. El éxito de su revolución bolivariana reside en gran parte, a diferencia de lo que ha pasado por ejemplo en Nicaragua, en que su movimiento todavía se muestra unido y cierra filas en torno al llamado comandante en jefe.
Pero la izquierda en Venezuela no se la inventó Chávez. Hoy quería hablar del cantautor venezolano Alí Primera. Alí Primera nació en 1942 y murió en 1985, en un accidente de tráfico. Su vida estuvo plagada de miseria y podría considerarse como el paradigma de miles y miles de desheredados en Venezuela, si bien en su caso salió adelante y gozó, de hecho todavía goza, de gran popularidad. Alí se quedó huérfano de padre a los tres años. Su padre, funcionario de prisiones en su Coro natal, murió durante un tiroteo que se produjo en un intento de fuga de la cárcel que vigilaba. Al quedarse sin padre, su madre y sus dos hermanos recorrieron varios pueblos para buscarse la vida, y Alí hizo de todo, desde limpiabotas con seis años hasta boxeador. La familia se mudó a Caracas, y allí es donde Alí consiguió terminar su bachillerato e ingresar en la universidad. Quizás este es el punto que lo diferencia de tantas historias reales en Venezuela, el hecho de que a pesar de todo continuó con sus estudios. Fue en la universidad donde empezó a componer canciones, y gracias a su militancia política en el Partido Comunista de Venezuela (que todavía hoy existe sin haberse integrado en el partido de Chávez) consiguió una beca para ir a Rumania (por aquel entonces bajo la dictadura de Ceaucescu). En Alemania grabó su primer disco, con el que su popularidad creció hasta el punto que muchos lo consideraron “el Cantor del Pueblo”, si bien no gozó del visto bueno de los medios de comunicación ni de los gobiernos venezolanos de aquel entonces. Alí decía que su canción no era una canción de protesta, sino una “canción necesaria”. “No canto porque exista la miseria, sino porque existe la posibilidad de borrarla, de erradicarla de la faz de la tierra”, también dijo.
Hoy el nombre de Alí Primera aparece en calles, plazas e incluso barrios de toda Venezuela. Fue un gran descubrimiento escuchar por primera vez una canción suya, y no pude evitar sentir erizarse los pelos al escuchar “Techos de cartón”. La letra únicamente no hace honor a la canción, puesto que la música y la forma en que Alí la entona valen mucho más. Aún así no puedo dejar de transcribirla. Sin más. mmm.
Techos de cartón
Qué triste se oye la lluvia en los techos de cartón. Qué triste vive mi gente en las casas de cartón.
Viene bajando el obrero, casi arrastrando los pasos por el peso del sufrir. Mira que mucho sufrir, mira que pesa el sufrir.
Arriba deja a la mujer preñada, abajo está la ciudad y se pierde en su maraña. Hoy es lo mismo que ayer, es su vida, sin mañana.
Ahí cae la lluvia, viene viene el sufrimiento, pero si la lluvia pasa, ¿cuándo pasa el sufrimiento?, ¿cuándo viene la esperanza?
Niños color de mi tierra con sus mismas cicatrices, millonarios de lombrices. Y por eso, qué tristeza viven los niños en las casa de cartón. Qué alegres viven los perros en casa del explotador.
Usted no lo va a creer pero hay escuelas de perros y les dan educación pa’ que no muerdan los diarios; pero el patrón hace años, muchos años, que está mordiendo al obrero.
Qué triste se oye la lluvia en las casas de cartón. Qué lejos pasa la esperanza de los techos de cartón.
Desvalijando a EFE
Santiago de Chile, 13 ago.- Dicen las malas lenguas en Chile que los de EFE somos gafes. Quizás tengan razón. Hace unos pocos meses un carabinero descerebrado casi deja sin ojo a uno de nuestros fotógrafos. Otro compañero tuvo que ser operado de urgencia y estuvo casi tres semanas fuera de combate. Unas semanas atrás a otro periodista le mangaron un ordenador portátil de la agencia. Eso sí, era un Toshiba de esos del año de la Quica, de cinco kilos de peso y unas dimensiones estratosféricas.
Y ayer por la noche, la palma. Unos ladronzuelos nos desvalijaron la oficina. Tal y como lo digo. Aprovecharon la poca resistencia que opuso la vieja y maltrecha puerta de entrada, situaron una camioneta dentro del aparcamiento y se dedicaron a llenarla con nuestro material de oficina. Resultado: doce ordenadores mangados, dos cámaras de vídeo y una de fotos. En cifras, unos 15 millones de pesos, casi 20.000 euros en material informático. Y eso es el daño que se puede calcular, porque hay que sumarle fotos, documentos e información de todo tipo que había en los ordenadores y cuyo valor es difícil de determinar. Total, que hoy ya me avisaron del percal y cuando llegué a la oficina me encontré con mis compañeros sentados alrededor de la mesa de la cocina, con cara de tontos, y con la policía científica, al más puro estilo CSI, buscando pruebas que delataran a los culpables. Pero, a diferencia de la serie, no han encontrado un pelo que los haya llevado a los ladrones.
Afortunadamente, parece que el seguro pagará los nuevos equipos y todo lo que nos han robado. Y, como suele decirse, al mal tiempo buena cara: estamos todos bien y llegarán ordenadores nuevos.
La noticia, en los medios.
gs
El Ávila y Knoche
Caracas, 5 agosto.- Hay multitud de historias referentes a la montaña del Ávila en las que la leyenda y el mito se entremezclan. La montaña mágica de Caracas, o si se prefiere Parque Nacional Waraira Repano, dispone de multitud de senderos que se pierden en el olvido. Por ejemplo el “camino de los españoles”, por donde se supone que llegaron al valle de Caracas los primeros colonizadores. Hay pueblitos que viven la mayor parte del año sumidos en la niebla, y la espesa vegetación engulle y borra cualquier pista de acontecimientos pasados. Así es el Ávila, la frontera natural de más de 2.000 metros de altura que separa la gran Caracas del Mar Caribe. Imponente, como atestiguan los deslaves que causaron decenas de miles de muertos de los pobladores de sus faldas a finales de los 90. Allí vivió también, décadas atrás, el médico alemán Gootfried Knoche, más conocido como el Frankenstein venezolano.
Knoche (1813-1901) llegó a Caracas con su esposa y sus hijos en 1843. Se instaló como médico de la colonia alemana en La Guaira, el puerto marítimo de Caracas. Llegó a dirigir el Hospital San Juan de Dios de esa localidad, pero su verdadera vocación no era la medicina al estilo tradicional. Knoche pasó a la historia, o a la leyenda, por momificar los cuerpos de decenas de difuntos sin la necesidad previa de extraer sus vísceras. Al parecer inyectaba en la yugular de los cadáveres una fórmula con una alta concentración de cloruro amónico, lo que ocasionaba su momificación. En el Ávila construyó su hacienda y su mausoleo, a más de una hora a pie de cualquier núcleo habitado. La historia y el mito se mezclan, pero más o menos parece comprobado que entre sus clientes también hubo ilustres de la época, como un presidente venezolano o el periodista y político Tomás Lander. Dicen que la momia de Lander estuvo sentada por cuatro décadas en el despacho de su casa, hasta que el presidente Guzmán Blanco ordenó su cristiano entierro en el Panteón Nacional. En el Ávila ya casi nada queda de lo que en su día fue el fundo del acaudalado alemán, tan solo el mausoleo que conserva en su interior los seis nichos de piedra en los que estuvieron tanto Knoche como alguno de sus familiares y personal de la hacienda. Fotos de la época atestiguan que la momia del soldado José Pérez y la de un perro pastor alemán vigilaban permanentemente la entrada al mausoleo.
La truculenta historia bien valía un reportaje, y a su vez supuso la excusa perfecta para pasear por el Ávila, en una clara reminiscencia de los tiempos de mochilero en los Pirineos. En la montaña de San José de Galipán, después de dos horas caminando por una ‘trocha’ en la que a ratos se hace necesario el uso del machete para abrirse camino, se encuentran la evidencia de que Knoche tuvo algo de real. Las ceibas aparecen diseminadas por el camino. Es fácil identificarlas por las espinas que tienen a lo largo de todo el tronco y de sus ramas. La ceiba es el árbol en que Boves ‘el urogallo’ colgaba a sus enemigos durante la Guerra de la Independencia entre realistas y patriotas (¡qué gran libro!). Orquídeas de colores a priori imposibles, el olor penetrante de los mangos pudriéndose en el suelo, mariposas tan grandes como una mano, un ‘insecto palo’ de esos que coleccionaba en los cromos de flora y fauna mundial pero en directo, o ranas alejadas de cualquier charca te hacen sentir realmente en otro continente.
También recogimos “pepas ‘e samuro” (semillas de zamuro) de su vaina urticante. Nos contaron que los chamanes las utilizan en sus conjuros y que hace años incluso era un símbolo de herejía. Esa semilla en El Salvador se llama “ojo de buey”, y en realidad lo parece. Hoy en día es un elemento básico para la artesanía de la región. El asombro es constante, a cada nueva subida, en cada nuevo recodo. La última es descubrir la fruta de la “pomarosa”, pequeña, verde y redonda. Se llama así porque se parece a una manzana (“poma”, como manzana en catalán) pero a su vez sabe a rosa. Cierto.
Nada se sabe de los descendientes de Knoche. Tampoco se conoce donde está su cuerpo. Algunas versiones dicen que cuando se estrenó Drácula en el país los lugareños quemaron sus restos por el miedo que les infundía su figura. Otras versiones aseguran que el Gobierno de entonces lo enterró en una fosa común ante el evidente deterioro y saqueos que sufría su antigua hacienda, ya deshabitada. En todo caso la niebla que rodea el mausoleo, construido sobre la roca viva, potencia el halo de misterio en torno a la historia de Knoche. La selva, con sus ruidos y su vida, amenazan con engullir lo poco que queda. Bajo la vegetación se observa el piso de baldosas que alguna vez fue casa, los muros de piedras atestiguan que allá hubo bancales que se cultivaron, una columna en pie con un arabesco labrado constatan que sí, que alguien vivió allá. Y nos vamos, quedando otra vez solo aquel paraje, a la espera que alguien acuda a visitarlo nuevamente o a que la selva decida terminar su trabajo. mmm.
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