Rio de Janeiro, 23 gener (PAU).-El fútbol brasileño es particular. Para empezar, tiene una de las selecciones más potentes del mundo con la mayoría de sus jugadores jugando fuera de su país, justo lo contrario de Inglaterra cuando no juega Beckham. A falta de confirmación, que estoy en ello, es el único país que no tiene un equipo de la capital en primera división. Y el fútbol aquí nunca descansa, de enero a mayo juegan los campeonatos estatales y de mayo a diciembre la Liga, además de las competiciones suramericanas.
Pero el fútbol brasileño tiene otras cosas atípicas, como ver a un jugador regresar ¡por quinta vez! a su equipo, como ha hecho Edmundo esta semana al firmar por enésima vez con su Vasco da Gama.
Nacido el 2 de abril de 1978 en Niteroi (Rio de Janeiro), Edmundo Alves de Souza Neto es uno de los personajesmás peculiares que ha dado de sí el ya curioso fútbol brasileño. Empezó practicando judo, hasta que su profesor, hincha de Vasco, lo llevó al club de sus amores con 11 años. Su gran talento fue siempre acompañado de un carácter indomable, que le ha costado numerosas enemistades a lo largo de su carrera. El 25 de agosto de 1991 Edmundo se presentó ante el mundo futbolístico en un partido contra los juveniles del Botafogo, en el que marcó un gol después de regatear a cuatro rivales y al portero. Medio año más tarde, se estrenaba como titular en el primer equipo formando pareja con el mítico Bebeto. El Corinthians, su primer rival, no pudo hacer nada ante la dupla atacante, que metió 4 golitos. Elegido mejor revelación del Campeonato carioca, en julio disputó su primer partido con la selección brasileña, perdiendo 1-0 ante Uruguay (en total, ha jugado 42 partidos con la seleçao, marcando 12 goles).
El Vasco poco pudo hacer para retener a su nueva figura, que en 1993 fichó por el Palmeiras, ganando 2 Ligas y dos campeonatos paulistas. Allí se ganó el apodo de ‘El animal’, utilizado por el periodista Osmar Santos para designar el mejor jugador de cada competición, aunque sus actos de indisciplina y fuerte carácter se ajustaron más a su nuevo nick.
En el Palmeiras tuvo el primer gran follón de su carrera. Enfrentado al técnico Vanderlei Luxemburgo (dos gallos en un mismo corral) y con jugadores de la importancia de Rincón, Evair y Antonio Carlos, pasó de ver como la afición le gritaba “Fica, Edmundo, vais a ser campeón del mundo” a “Fora Edmundo, el mayor traidor del mundo”.
Fichó en 1995 por el Flamengo, rival de su Vasco, en el que coincidió con Romário y Sávio. Pese a ser la mejor delantera del campeonato, un empate a 0 ante Vasco sirvió para que la torçida cantara “el peor ataque del mundo, el peor ataque del mundo, para y descansa un poquito, Sávio, Romário y Edmundo”. A finales de año, la volvió a liar: un accidente con su Cherokee terminó con tres muertos. Enfrentado a la directiva de Kléber Leite, el eterno presidente del Flamengo, pidió su traspaso al Corinthians para poder disputar la Copa Libertadores. Pese a sus 32 goles, elVasco da Gama le hizo una oferta, y regresó al club de sus amores.
Pieza básica en el Brasileiro de 1997, marcó 6 goles ante el Uniao Sao Joao (fallando incluso un penalti), récord goleador de la Liga brasileña, y fue el primer jugador en marcar más de 28 goles en 20 años en Brasil.
La Fiorentina quiso juntarlo con Batistuta (1996-97), y pese a meter 38 goles en 43 partidos, no quiso perderse el Carnaval de Río de Janeiro, por lo que se ganó la antipatía de los tiffosi toscanos y volvió, por segunda vez, al Vasco da Gama, en la que fue la mayor operación futbolística de un club brasileño hasta el momento (15 millones de $). Allí se encontró con Romário, con quien su relación había empeorado considerablemente por cuestión de egos. Eurico Miranda, presidente de Vasco, le había prometido que Romario se iría, pero al ver que O Baixinho no se iba, Edmundo se fue al Santos. Se reivindicó con 29 goles en 27 partidos y el Napolo, que había subido a la Serie A, lo fichó para intentar mantenerse en el siempre difícil calcio. Pero no hubo milagro en San Paolo y el Napoli regresó a la Serie B, con 9 goles en 16 partidos de El Animal.
Volvió Brasil, esta vez en el Cruzeiro, pero la lió con una frase, antes de un partido ante Vasco: “Puede ser que marque un gol, pero si pasa, es porque soy un profesional. Pero no habrá celebración, porque no puedo celebrar mis derrotas, como aficionado ‘vascaíno’ que soy”. En el encuentro, falló un penalti, y se cerró él mismo la puerta a continuar en el club de Belo Horizonte.
En 2001, el Verdy Tokio de Japón se lanzó a por él, pero una lesión en el pie hizo que viajara a Brasil para operarse. Al día siguiente, se fue con las muletas al Sambódromo para celebrar el carnaval. Contrato rescindido y cambio de club en Japón: ahora los Urawa Red Diamonds, en el que estuvo 3 meses antes de rescindir el contrato alegando’saudade’ de Brasil.
En Vasco, su casa, volvió a encontrar un sitio. Pero le volvió a traicionar, ya que en 2004 fichó por el Fluminense, en el que estaba Romário. Las lesiones le impidieron jugar y acabó con el club rompiendo el contrato que les unía. Con 33 años y después de haber anunciado que se retiraba, le entróotra vez el gusanito del fútbol. Fichó por el Nova Iguaçú de la Segunda División para jugar al lado de Zinho, uno de los dueños del clib. Sólo jugó 2 partidos y consiguió un gol. El Figueirense fue sunuevo destino, y Edmundo volvió por la puerta grande a la máxima división del fútbol brasileño: siete goles que ayudaron a eludir el descenso y que además, le valieron a él para pasar a ser el quinto mejor goleador de la Liga brasileña, con 126 goles.
El Palmeiras lo quiso nuevalemte, y con 10 goles más, pasó a ser el tercer mejor goleador de la historia de la liga local con 136 goles. Sólo Roberto Dinamita (190) y Romário (152), le superan. En 2007, marcó 12 goles en 10 partidos en el Campeonato Paulista, en el que fue el segundo máximo artillero.
A finales de año, empezaron los rumores sobre su vuelta al Vasco da Gama, principalmente porque el Palmeiras fichó a Luxemburgo para dirigir el equipo. Había principalmente 2 grandes problemas: bajar su ficha (cobraba 120.000 reales al mes, unos 50.000 euros) y ver la predisposición de Romário de tenerlo en el equipo.
De su sueldo, aceptó bajarlo a 80.000 reales al mes (32.000 euros). Sobre Romário, O Baixinho dijo que no habría ningún problema en tenerlo en el equipo. La mejor prueba: el día de su presentación, un acontecimiento deportivo en el club y el país, Romário se fue antes.
Pese a llevar al Vasco en su corazón, como afirmó, parece que a sus hijos no les ha transmitido talpasión: Uno es del Flamengo, otro del Botafogo…y el pequeño del Fluminense.
Edmundo ahora intentaponerse en forma para el Carioca, que empezó la semana pasada. La gran duda está en ver la pareja atacante que pueden formar él y Romário. Sobre todo, teniendo en cuenta que uno tiene 36 años y el otro 42. Una joven pareja, vamos.
Por cierto, el sábado debutó con el Vasco Romarinho,uno de los hijos de Romário. Igual que su padre, con 13 años metió su primer gol (ganaron 4-0) con el club de Río. Llegará a los 1.002 que tiene ahora (según sus cuentas, claro), O`Baixinho?? We’ll see.
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