Simón Bolívar
Caracas, 23 mayo.- Simón Bolívar (1783-1830) en Venezuela es toda una institución. Es el Padre de la Patria, el prócer independentista, el Libertador, el ideólogo de la Gran Colombia… Es el que luchó por la independencia del imperio español y ganó. La plaza central de todos los pueblos y ciudades del país llevan el nombre de plaza Bolívar en su honor, y además existen un sinfín de calles y estatuas dedicadas a su memoria. También es habitual ver frases suyas escritas en murales, o que cualquier político lo cite en sus discursos. Simón Bolívar es algo así como un dios.
Los hipotéticos restos de Simón Bolívar, no está nada claro al respecto, descansan en el Panteón Nacional. Junto a él también se encuentran otros 143 héroes venezolanos. El indígena Guaicaipuro, el escritor Rómulo Gallegos, y sobretodo militares, como Miranda o Anzoátegui, llenan lo que fue la antigua iglesia de la Santísima Trinidad. De todos ellos, únicamente 4 son mujeres.
Actualmente existe en Venezuela una campaña para trasladar los restos de las negras Hipólita y Matea al Panteón Nacional. Hipólita y Matea fueron las esclavas de Simón Bolívar, y a las dos las llevaron expresamente a Caracas cuando Bolívar nació para que lo cuidaran. Hipólita lo amamantó, y Matea, que solo tenía entonces 10 años, se encargó de acompañarle en su niñez y jugar con él. Pasaron junto a su amo cerca de treinta años, a pesar de que Bolívar las liberó, y se quedaron con el apellido Bolívar, porque tal y como mandaba la tradición los propietarios marcaban a sus esclavos con los apellidos de la familia.
La historia señala que ellas llamaban a su amo “Simoncito”, y que éste sentía un gran cariño por ellas. A Hipólita la llamó “madre”, y a Matea su “primera maestra”. La negra Matea, que llegó a vivir 113 años, le sobrevivió 56 a Bolívar, por lo que fue una fuente constante para los estudiosos de la época que querían saber sobre la vida del Libertador.
Uno de los más célebres discursos de Simón Bolívar lo pronunció en el Congreso de Angostura, en 1819. En él clamó por la libertad de todos los esclavos. No parece irreal afirmar que las dos esclavas imprimieron en el Libertador ciertas conductas que lo llevaron a ver a la gente de color como a semejantes.
Hipólita y Matea están enterradas actualmente en la cripta que la familia Bolívar tiene en la Catedral de Caracas. Si la campaña llega a buen puerto, en poco tiempo deberían volver a reunirse con “Simoncito”. mm
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Mario, he estat uns dies absent, però no podia deixar un sol post teu sense comentar. Aquest m’ha encantat; sincerament, no coneixia aquest episodi de la vida de Bolívar, de fet, ni aquest ni la majoria. M’informaré. Però m’encanta la història de les dues esclaves negres (ara en dirien “de color”.
Fins ben aviat,
Ramon (també vull dues esclaves)
Comentari per Ramon Capdevila | Juny 2, 2008 |