La noticia más importante de mi vida
Caracas, 30 de mayo.- Sin pretensiones, más allá de la satisfacción personal que he sentido, diría que hoy he escrito la noticia más importante de mi vida. No se trataba de un evento lleno de personalidades, famosillos o autoridades. No fue un concierto, un evento deportivo, ni una manifestación. No tenía nada que ver con Chávez, esta vez tampoco fui acompañado de la cámara de porno casero, y no es el acto ideal que más guste cubrir. Posiblemente a lo largo de mis andanzas como becario he estado en sitios más importantes desde un punto formal, más noticiosos. He visto a gente más conocida y he entrevistado o entrevistaré a personas que merezcan más la pena pero, aún así, la notica de hoy considero que es la más importante que he hecho hasta la fecha.
En Caracas se reunía el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA). No es que sea un organismo muy reconocido a nivel mundial, pero lo integran 26 países de la región. ALBA, Unasur, OEA, Mercosur, Tratado Andino, Petrocaribe… hoy por hoy existen muchos organismos multilaterales en la zona, y el SELA no el más importante. Celebraban una reunión para tratar la llamada crisis alimentaria, o lo que es lo mismo, porqué de un tiempo a esta parte la comida ha subido tanto de precio en todo el mundo y parece que no haya para todos. Vamos, una discusión etérea con pocos resultados concretos a los que llegar. Que si China e India cada vez comen más, que si el cambio climático, que si el precio del combustible, que si los subsidios, que si se producen alimentos para biocombustible… El SELA se reunió con la vista puesta en la próxima cumbre de la FAO que se celebra esta semana en Roma. La idea era intentar llegar a posiciones comunes de cara a esa cumbre, algo imposible en según qué temas, como la producción de biocombustibles. En temas como reclamar la supresión de los subsidios agrarios que EEUU y Europa mantienen sobre sus productos para que sean más competitivos en el mercado mundial sí que están todos de acuerdo.
La reunión empezaba a las 09.00 de la mañana, nominalmente por lo menos. En Venezuela es normal que las ruedas de prensa empiecen con una hora de retraso. Entre mis objetivos para ser “entrevistados” se encontraban el presidente del SELA y embajador de Uruguay en Venezuela, Gerónimo Cardozo, el representante de la FAO en Venezuela, el salvadoreño Francisco Arias, y el jefe de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de la ONU, Gerard Gómez. A parte de los 26 países, también acudieron representantes del Programa Mundial de Alimentos (PMA), del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), o de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre otros.
En todo esta ‘vaina’ hay que remarcar que la noche antes de la cumbre celebrábamos en nuestro piso el cumpleaños del Supercompi Antonio, el otro chico EFE. (Llegados a este punto cabe destacar que los ‘chicos EFE’ en Venezuela también pueden ser vendedores de helados, puesto que la compañía más destacada en este campo se llama igual que la agencia de noticias. Es habitual ver a vendedores con sus carritos por las calles de Caracas, haciendo sonar sus campanillas. Según nos contaron, hace años había gente que llamaba a la redacción para encargar kilos de helado). Bien, a la fiesta de Antonio acudieron unas 30 personas, y la fiesta fue digna de ser recordada. Fue una de esas en las que a la mañana siguiente aparecen vasos en el baño y colillas de cigarro en las macetas. Con su tarta, sus regalos y demás. Acabamos en El Maní bailando salsa, preguntándonos porqué las botellas de ron se acaban tan rápido.
Después de dormir menos de tres horas, con pesadillas recurrentes de gente en casa a la que había que echar porque no quería marchar, en medio de las quejas generalizadas de los vecinos se llamaban al timbre, desperté. El sueño, los ojos enrojecidos, el aliento infesto, el abotargamiento de los músculos, la vista general de un comedor lleno de restos de la fiesta; pero también la ducha, el olor del café, las sobras de la tarta de cumpleaños… ¡y para allá! Me encantó, porque a pesar de las circunstancias sentía que tenía que estar activo, y lo estaba. En el taxi aproveché para leerme toda la documentación que imprimí el día antes. Una vez allí, la jefa de prensa me garantizó que el acto no iba a empezar a la hora.
Esa coyuntura la aprovechamos los periodistas que estábamos por allí para hacer nuestras entrevistas. A primera hora solo había gente de agencias. Junto con el periodista cubano de Prensa Latina estábamos teniendo una conversación interesante con el representante de la ONU, hasta que llegaron las teles y las radios del país. Empezaron a preguntar sobre Venezuela, los opositores para ver si alguien le decía que sí, que Venezuela está muy mal, y los oficialistas para ver si algún dato demostraba el buen trabajo del Gobierno bolivariano. Claro que hacer preguntas sobre Venezuela a un tipo de la ONU para América Latina… pues como que era desaprovechar un poco la ocasión. El cubano y yo acabamos de hacer nuestras preguntas y marchamos al inicio de la reunión, a cuyo parlamento inaugural podíamos entrar.
La mayoría de periodistas se quedaron fuera, porque ya tenían lo que querían. Entramos algunos, básicamente los que habíamos llegado puntuales. Dentro nos dieron un tocho de información considerable, por lo que creo que acertamos al entrar y no quedarnos fuera ‘hablando paja’ o ‘pelando bola’. El tocho incluía una serie de páginas que había que escudriñar muy fino para sacar algo de provecho a tanta tinta. Y tras las tres entrevistas, las páginas, los discursos, y la dicotomía “estoy a tope” Vs “no sé si estoy de resaca o aún sigo rascao”, decidí que ya tenía material de sobras para hacer la previsión del día. Marché. No tenía nada claro, y veía que me iba a costar condensar toda la información en la nota estilo Efe. Cuando llegué a la redacción para enfrentar al monstruo, me di cuenta que la previsión “Venezuela-Alimentos” ocupaba los primeros lugares de la agenda internacional de la agencia en sucesivos boletines, hasta que cayó un avión en Tegucigalpa. Madrid había pedido una crónica de radio. Y yo avanzaba a trompicones inspirados por tragos de café.
Estoy muy contento porque, gracias a la inestimable colaboración del chileno Aldo, conseguí cuadrar una nota de la que estoy especialmente orgulloso. La selección y orden de la información, enlazar ideas, dar prioridad a unas cosas por encima de otras, destacar unas declaraciones… había trabajo en algo tan complejo como la reunión del SELA. Pero detrás de todo lo dicho hasta ahora, se esconde una realidad acojonante. América Latina y el Caribe producen un 30 por ciento más de los alimentos que necesita su población. A pesar de ello, existen 52 millones de pobres, y está previsto que, como consecuencia de la crisis alimentaria, surjan en la región 10 millones de pobres más en los próximos años. Sí, es así, 10 millones más de pobres a pesar de que se trata de una zona exportadora neta de alimentos. Debe ser eso de las bondades del mercado de Adam Smith… En Europa y Estados Unidos tenemos piñas todo el año, y en según qué zonas de América Latina las grandes transnacionales fruteras siguen con sus monocultivos dedicados a la exportación, mientras parte de su población no puede comer más que empanadas y tortas de harina de maíz.
“América Latina y el Caribe producen un 30 por ciento de alimentos por encima de las necesidades de su población, pero el aumento de los precios elevará en diez millones la cifra de pobres en la región, que ya suman 52, vaticinó hoy el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA)”. Ese fue el lid. Así me orientó Aldo y me fustigó hasta que lo saqué, para luego felicitarme. Es un grande del periodismo, igual que Giova, Ramon o Esther. Hemos tenido mucha suerte. Me pareció la mejor noticia que he escrito hasta ahora, porque llegar a condensar toda la información que tenía, tal y como me la habían dado, tal y como me encontraba físicamente, fue muy satisfactorio, a nivel personal por lo menos. Y posiblemente la trascendencia de la noticia no vaya más allá de otra estadística más, quizás no lo hice tan bien como se podía haber hecho, pero me sentí más “periodista – becario” que nunca, y sentí que dedicarse a esto puede tener momentos gloriosos.
Y ya casi van cinco meses. Estos últimos días empiezo a notarme más en casa que nunca. Extrañamente “como en casa”. El tiempo pasa volando y me resisto a que sea así, porque me parece que no me daré cuenta y se habrá acabado. Sí, se echa de menos Barcelona, a la familia, a tu gente, pero esto tiene su punto. Hoy cambié de firma en EFE. Ya no finalizo las notas con un ‘mm’. A partir de la nota del SELA, firmaré como ‘mmm’. mmm.
3 Comentaris »
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Grande Mario!!!!No sé si l`emoció era a causa de la festa pèrò enhorabona en tot cas!!mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm!!!jajaa
Comentari per exiliats | Juny 2, 2008 |
Enhorabona!
Comentari per Ramon Capdevila | Juny 2, 2008 |
mmm mucho más propio y más coherente con tu pasado (3000)
Comentari per Sergio | Juny 4, 2008 |