Barrio Adentro
Caracas, 10 julio.- Una perra preñada husmea en la basura que se acumula en una esquina. Destroza una bolsa con parsimonia, sabedora de que nadie la interrumpirá, hasta que consigue algo comestible que llevarse a la boca. La escena ocurre a la entrada del barrio de Disco Moda, en la parroquia Antímano. Una larga fila de escaleras desiguales y ranchitos a derecha e izquierda evidencian que estoy en uno de los cientos de barrios que se agolpan en los cerros adyacentes a la gran Caracas. El panorama no puede ser más desolador, aún a plena luz del día, con coches destartalados y desguaces improvisados en la calle. El Ministerio de Comunicación ha organizado para la prensa extranjera una visita a varios centros médicos, que forman parte de la llamada “Misión Barrio Adentro”, instaurada hace unos cinco años por Chávez. La visita se inicia en Disco Moda. Es una buena oportunidad para conocer un barrio de primera mano, acompañados por la líder vecinal de la zona. De lo contrario, adentrarse hasta allí sería demasiado peligroso.
Barrio Adentro ha supuesto la construcción de 6.569 módulos de atención primaria, 409 Centros de Diagnóstico Integral (CDI), 495 Salas de Rehabilitación (SRI) y 18 Centros de Alta Tecnología (CAT). Según las cifras oficiales, en estos cinco años se han realizado alrededor de 300 millones de consultas médicas, para una población en Venezuela de 27 millones de personas. Cuando Chávez llegó al poder el país dedicaba el 2,6% de su PIB a la salud, a finales de 2008 está previsto que sea el 9%. Barrio Adentro es uno de los proyectos más ambiciosos de la revolución bolivariana, y uno de los buques insignias que permite que el chavismo siga gozando de más partidarios que detractores, a la espera de lo que determinen las urnas en noviembre. Algunos de los módulos de atención primaria están ubicados en lugares donde nunca jamás existió ningún tipo de instalación médica. Funcionan gracias a 30.000 médicos y técnicos cubanos que trabajan en el país en virtud de un acuerdo firmado entre los dos países, por el que Venezuela vende petróleo a Cuba a precios preferenciales. Existe una multitud de convenios y acuerdos entre los dos países, pero posiblemente sea éste el más visible.
El modulo de Barrio Adentro en Disco Moda lo atiende la cubana Lidianai Blanco, que lleva casi cinco años en el país. Las instalaciones, muy modestas, reservan un segundo piso que hace las funciones de domicilio. Junto a ella trabajan una enfermera venezolana y dos estudiantes en prácticas, que pese a tener 20 años y solo llevar uno cursando medicina se preparan para tomar el relevo cuando ella marche. Lidiani está disponible las 24 horas del día, vive allí. Los casos más graves, o los que necesitan de pruebas médicas más exhaustivas, los deriva a otras instancias médicas mejor equipadas. Lidianai asegura que la experiencia ha sido “muy útil”, y que a ella, personalmente, le ha servido para “amar más a Cuba y a Fidel”. Explica que al provenir de un país, Cuba, donde la salud es “gratuita y universal”, le chocó mucho ver lo que vio a su llegada. Relata que a la consulta acudieron personas que nunca habían sido visitadas por un médico, como es el caso de mujeres embarazadas que al pedirles que se acostaran en la camilla lo hacían boca abajo.
Barrio Adentro supuso la refundación total del sistema sanitario público venezolano. Ha habido casos de médicos cubanos que aprovecharon para desertar, denuncias por corrupción, robo de material médico de última generación o algunas quejas por la desatención de los antiguos hospitales, aunque esto no mina la satisfacción de los beneficiados, la gran mayoría los históricos desheredados que nunca contaron con nada similar. María Velázquez, casi a sus 60 años, dice que el servicio médico que recibe es “excelente” y que está orgullosa del presidente. Con suma humildad, se la ve asustada y parca en palabras ante las preguntas. No se trata de un show preparado, porque el nieto de tres años con el que ha acudido al módulo no puede ser tan buen actor como para fingir que está enfermo.
Enfermedades respiratorias agudas, diversos tipos de parasitismo, hipertensión, asma, diabetes o un alto colesterol son las patologías más comunes entre la población a la que se atiende en los centros. Lidianai se esfuerza en explicarle al nieto de María que no puede comer sin lavarse antes las manos. En muchos casos se trata de transmitir conductas higiénicas sobre las que nadie les había hablado nunca. La violencia y la inseguridad, así como un muy deficiente servicio de recogida de basuras, son problemas asociados al barrio que parecen enquistados.
La visita prosigue en el CDI de Mamera, también en la parroquia Antímano. Su director, el cubano Pascual Téllez, reseña que el principio de la misión fue “tenso”. “Empezamos a trabajar en un cerro, sin condiciones de ningún tipo”, dice. Del personal del centro, formado por 38 personas, 28 son cubanos. El CDI está mejor equipado que el módulo; cuenta con salas de analítica, instrumental para hacer radiografías y ecografías, alguna cama para hospitalización y una reserva nada despreciable de medicamentos, procedentes la gran mayoría de los laboratorios cubanos. En las paredes del centro se ven carteles de Castro y Chávez junto con mensajes de “hermanad eterna” entre Venezuela y Cuba. Es una constante. En el caso de Mamera, esos carteles comparten espacio con los dos jóvenes recién llegados de urgencia, ambos heridos por arma blanca. Nuevamente se ve que no está preparado, porque a Téllez le ha costado dejarnos pasar, aduciendo que él no había sido informado de la visita y por tanto no podía autorizarla.
La visita de los medios (Efe, la corresponsal de la agencia estatal china, un checo en el país por dos semanas y un equipo de Telesur) finaliza con un recorrido por el moderno Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano. Las instalaciones no tienen absolutamente nada que envidiar a ningún hospital europeo. En los casi dos años que lleva en funcionamiento desde su inauguración, el Cardiológico ha operado a más de 2.000 niños y adolescentes con malformaciones genéticas, 23 de ellos procedentes de otros países de la región. Una madre nos cuenta que acudió a la sanidad privada, donde le dijeron que su hija no tenía salvación. Es de un pueblo a más de 500 kilómetros de Caracas, pero lleva un mes viviendo en el Cardiológico con su hija, todo absolutamente pagado por el Estado. Su hija ha sido operada y se recupera mientras juega y pinta, a la espera de que le den el alta. Las madres, sin ninguna excepción, se muestran eternamente agradecidas con Venezuela, Dios y Chávez. La directora del centro, Isabel Iturria, se queja de que mientras ellos capacitan a futuros médicos y especialistas, otros países los “succionan” ofreciéndoles mejores condiciones salariales en detrimento de “un mundo más justo”. “Es la cooperación al revés”, dice.
La carretera de salida de la parroquia Antímano, zona eminentemente chavista, pasa por debajo de un puente en el que se puede leer “Chávez esperanza de Venezuela”. Los carteles y pintadas a favor del presidente son continuos. La delegada vecinal dice que los hampones que operan en el barrio la respetan porque saben que está trabajando para la comunidad, si bien ellos son simplemente delincuentes que no se meten en política. Con una amplia sonrisa, la octogenaria María Sandoval, preguntada por a quién votará en las próximas elecciones regionales y municipales de noviembre, responde “¿y a quién crees tú que vamos a votar?”. mmm.
El olfato político de Chávez
Caracas, 3 julio.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tiene mucho olfato político. Es algo innegable, que hasta sus enemigos reconocerían. Hugo Chávez le pidió a las FARC hace unas semanas que liberaran a sus rehenes porque “la época de los fusiles ya había pasado”. Semanas después, se materializa el feliz rescate de los 12 rehenes de las FARC y los tres mercenarios norteamericanos. Entre los liberados, Íngrid Betancourt. Si Chávez no hubiera cambiado su discurso mantenido anteriormente, en la línea de que a las FARC había que considerarlas un interlocutor político, el anuncio de sus vecinos le habría pillado fuera de juego. No fue así. Muchos coinciden en afirmar que es un camaleón, un orador brillante, que con un discurso ha sido capaz de cambiar la tendencia de los sondeos en pasados periodos electorales… Sea como fuere, otra vez se ha adelantado a los acontecimientos, y en su ya larga trayectoria política eso no es novedad.
Ayer se produjo la liberación de los rehenes de las FARC. No entiendo cómo todavía la guerrilla más antigua de Latinoamérica levanta banderas supuestamente humanistas para amparar la tortura, el secuestro, la extorsión y el narcotráfico. Y entre los liberados, otra vez Íngrid Betancourt. Ella sola ha hecho correr ríos de tinta en solo unas horas. Después de seis años y medio cautiva bien se lo merece, aunque sinceramente creo que su condición de francesa desvirtúa otras historias por lo menos igual de válidas, como la de los policías y militares que llevaban y llevan 10 años en las selvas colombianas. Anoche fue la rueda de prensa del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, en directo, rodeado de los artífices de la operación de rescate y de todos los ex secuestrados (menos los norteamericanos). La rueda de prensa duró horas, y habló todo el que quiso, explicando con detalle la supuesta infiltración en las FARC para conseguir la liberación sin disparar un solo tiro. Sin duda la guerrilla está infiltrada, sin duda ha recibido unos golpes durísimos en los últimos meses, pero en toda esta historia hay algo que no acaba de cuadrar. Eso de tres frentes guerrilleros en tierra, entregando a los rehenes más mediáticos que mantenían en su poder, solo porque el ejército colombiano los engañó hablando por un walkie-talkie… huele a chamusquina. Pero en este caso, donde en principio no murió nadie, el fin sí puede justificar los medios.
Uribe y su “seguridad democrática” se merecían alguna de las medallas que ya se había colgado Chávez por conseguir la entrega unilateral de seis rehenes, a principios de este año. El bombardeo de Ecuador pasará a mejor vida. Chávez consiguió la entrega de seis rehenes, en aquel caso también vete a saber a cambio de qué, y su ministro del Interior los fue a buscar a la selva. También fue emocionante ver a Chacín con la senadora colombiana al encuentro de los liberados por las selvas de Colombia, pero la historia de ayer es mucho más espectacular, dónde va a parar. La escena del helicóptero con los dos villanos reducidos y el militar diciendo “Somos de la Fuerza Armada Nacional, están liberados” es mucho más hollywoodiense.
Se esperaba la reacción de Venezuela. Esta mañana estaba pautado un desayuno con Chacín y toda la prensa extranjera en el país. Lo convocaron al rato de la liberación de los rehenes, así que parecía que el antiguo mediador con las FARC iba a hablar. Hemos ido todos, menos Chacín. En su lugar han venido dos pesos pesados del Gobierno, el jefe de la Oficina Nacional Antidroga y el viceministro de Seguridad. Hablaron de la lucha de Venezuela contra la droga. Nunca sabremos si la ausencia de Chacín fue realmente por “motivos de salud”, como nos dijeron, o porque en el último momento declinó hablar sobre el tema, a la espera de que lo hiciera el comandante Chávez. Lo que está claro es que donde manda patrón no manda marinero.
Al grano, hoy Chávez habló. Habló durante dos horas y media en el contexto de la VII Conferencia de los ministros de Comunicación del Movimiento de Países no Alineados. Su intervención la transmitieron en cadena nacional, lo que quiere decir que todos los canales venezolanos están obligados a conectar con Chávez. Habló de mil temas diversos, imposibles de resumir en este humilde post, pero mencionó algo sobre las FARC, y de ahí se infiere lo que es la reacción de Venezuela a la liberación de los secuestrados. Chávez dijo que se enteró durante la visita a las obras de la futura ciudad socialista de Caribia, a las afueras de Caracas. Se lo dijo un obrero colombiano y acto seguido llamó para enterarse bien. Por la noche habló con Uribe, con el que parece que está en camino de retomar las relaciones cordiales, y le felicitó por la operación. Hoy reiteró su llamamiento a las FARC para que depongan las armas, se declaró “jubiloso” por la notica y volvió a ofrecerse como mediador en la búsqueda de una salida pacífica al conflicto que desgarra Colombia desde hace décadas.
Cuando Chávez habla, indiferentemente del país que proceda su interlocutor, logra que la gente fije su atención en él. Dosifica las bromas, los reclamos, las promesas. Sin lugar a dudas es un artista. Cita a Nietzsche, a Ignacio Ramonet para denunciar la “tiranía mediática”, llama a los oyentes por su nombre y les pregunta cosas, canta, recita poemas… Es espectacular. Es como un encantador de serpientes y su discurso suena precioso a oídos del que lo escucha. Es imposible no estar de acuerdo con lo que dice, por lo menos con lo que dijo hoy. El riesgo que corre es que solo se quede en eso, en palabras bonitas. La sociedad venezolana lleva nueve años oyendo las mismas disquisiciones, y en noviembre deberá votar en las elecciones municipales y regionales. Chávez ha ganado por mayoría aplastante todas las elecciones a las que se presentó, menos la reforma constitucional que sometió a referéndum el pasado 2 de diciembre. La oposición no es mejor, y además se presenta dividida a los comicios. Esto está más que interesante, veremos qué pasa. mmm.
El arrecho ‘cuatriboleaó’
Caracas, 30 junio.- Me ha sorprendido descubrir que la RAE reconoce la palabra ‘arrecho’ como parte de la lengua española. Es más, incluye acepciones concretas para el caso venezolano. De este modo, arrecho puede ser una persona iracunda, de mal carácter o carácter fuerte, pero también una persona valiente o esforzada. Es decir, puede ser una cosa o la otra. Además, también puede ser algo difícil de conseguir, algo muy intenso, o incluso algo espectacular o sensacional. Vamos, que el significado es tan amplio que se trata de una palabra cuyo uso está muy extendido en Venezuela. “El juego (de béisbol) está arrecho, a lo mejor perdemos”, “el concierto de anoche estuvo arrechísimo, te lo perdiste”, o “deja de molestarle porque se va a arrechar” son algunos ejemplos.
El arrecho ‘cautriboleaó’ es el más arrecho entre los arrechos. Entre los individuos masculinos venezolanos es común encontrar tipos arrechos, o por lo menos que dicen ser arrechos. No creo que me equivoque si digo que la venezolana es, en general, una sociedad machista. El arrecho ‘cuatriboleaó’ es el más arrecho porque en vez de tener dos bolas tiene cuatro. El otro día, viendo los cuartos de final de la Eurocopa en la Hermandad Gallega de Caracas entre España e Italia, descubrimos a dos arrechos con aspiraciones a convertirse en el ‘cuatriboleaó’ del día. Amén de que el whisky corría por las mesas de botella en botella, dos tipos ‘se cayeron a coñiasos’ por ver quién era el primero en pasar por un pasillo estrecho. Todo estaba lleno y quedaba poco espacio libre. En esas circunstancias es donde el verdadero arrecho tiene que demostrar que tiene más bolas que nadie. Valga decir que fue una pelea con botellas rotas incluidas, algo de sangre, y también un desmayo. Incluso hubo una mujer, supongo que recién operada, que se sujetaba sus pechos y escapaba como podía del lugar en defensa del precio de la silicona de sus ‘lolas’. Todo eso pasó en uno de los clubes más selectos de la capital caraqueña, donde en principio únicamente acude gente con un poder adquisitivo alto y una refinada educación. El tema no deja de ser paradójico. También hay que decir, en honor a la verdad, que una vez separaron a los dos arrechos, la gente reaccionó dedicándoles un sonoro “fuera, fuera”.
El partido acabó con la gente encima de las mesas al grito de “Y dónde están, y donde están, los italianos que nos iban a ganar”. Así hemos estado, con la camarita de Efe de celebración en celebración. Ha sido increíble. El domingo pusieron una pantalla gigante y no había menos de 4.000 personas con sus banderas y camisetas de la selección. Si a eso le sumamos la visita de Moratinos, la del electo presidente de Paraguay, Fernando Lugo, la de Lula, y el clima previo a las elecciones de noviembre, podríamos afirmar que llevamos unos días un tanto arrechos. En dos semanas vienen Guio, Albert, Sergio y Rubén de visita, eso sí que será arrechísimo. mmm.
Una tarde de fútbol
Santiago de Chile, 30 jun .- Como amante del fútbol ayer tenía una cita obligada con la final de la Eurocopa. Pese a que nunca he seguido con fervor las andanzas de la selección española -que dicho sea de paso, nunca había hecho nada de bueno-, debo confesar que el grupo que disputó el torneo en Austria y Suiza consiguió despertar en mi una cierta simpatía. Lo he visto como un grupo de chavales jóvenes con buen gusto para el fútbol, despojado de la caspa y de la dictadura de Raúl que imperaba años atrás. El tratamiento por parte de los medios de comunicación ya es otra cosa.
Así que tenía dos opciones. La primera, verlo en casa tranquilamente por la televisión aprovechando que lo emitían en abierto por un canal chileno. La segunda, juntarme con el grupo de españoles que conozco para verlo en el Centro Cultural de España junto a otros miembros de la parroquia española. Mis fuentes me habían informado que en el Centro Cultural, dependiente de la embajada española, ofrecían jamón serrano. Tras medio año en Chile, se extrañan muchas cosas. El jamoncito es una de ellas. En consecuencia, guiado por mi paladar, opté por ver el partido con la comunidad española y tirarme a por las lonchas de jamón cual depredador se abalanza sobre su presa.
En el Centro Cultural varias decenas de personas, en su mayoría españolas, disfrutaba del partido. Aplausos, cánticos, “uiiiiis” en las ocasiones de España y alguna que otra bandera o camiseta con el toro de Osborne. En primera fila, el embajador español con una camiseta de la “roja” exclusiva en la que en el dorsal rezaba: EMBAJADOR.
Tras los primeros 45 minutos, llegó el ‘momento jamón’. Salí lanzado hacia el jardín, donde había unas mesas instaladas en las que yo esperaba encontrar el preciado manjar. Observé: zumito, refrescos y, obviamente, vino tinto. Vale. Vamos a por algo sólido. Bandejas con pequeños bocadillos y cinco o seis tipos de canapés. Ni rastro del jamón. ¿Qué coño pasa? ¿Dónde está mi jamón? ¿Porque en el partido de cuartos y la semifinal hubo jamón y en la gran final no? Superado el desconcierto y la frustración inicial, decidí empezar a zampar canapés, eran las 15.30 y aún no había comido nada.
Con el estómago semi-vacío, afronté la segunda parte, animado y divertido por los comentarios de dos amigos sevillanos, unos cachondos. Al final, éxtasis en el Centro Cultural de España en Santiago de Chile y una imagen que no olvidaré. El jefe de policía de la Embajada -un Policía Nacional afincado en Chile que se ocupa de la seguridad del embajador- subió al escenario donde había la pantalla gigante, junto al embajador. Éste, pronunció unas palabras. Después, el jefe de policía, se desabrochó el cinturón, seguidamente los botones del pantalón y, ante el estupor del público presente, se bajó los pantalones y mostró unos calzoncillos -estilo boxer- con los colores de la bandera española. Asomando la cabeza encima la rojigualda, una trabajada panza cervezera que el sujeto ondeó con total deshinibición ante los eufóricos y atónitos -yo, por lo menos- asistentes. Espectacular. El broche de oro a una tarde de fútbol y a una gran actuación de los chicos de Luis, a los que pronostico un brillante futuro. gs
-
Recent
-
Enllaços
-
Arxius
- Desembre 2008 (1)
- Novembre 2008 (2)
- Octubre 2008 (2)
- Setembre 2008 (3)
- Agost 2008 (3)
- Juliol 2008 (4)
- Juny 2008 (8)
- Maig 2008 (13)
- Abril 2008 (11)
- Març 2008 (10)
- Febrer 2008 (17)
- Gener 2008 (35)
-
Categories
-
RSS
RSS de les entrades
RSS dels comentaris