el fòrum dels exiliats

recull de contrastos des del periodisme

El arrecho ‘cuatriboleaó’

Caracas, 30 junio.- Me ha sorprendido descubrir que la RAE reconoce la palabra ‘arrecho’ como parte de la lengua española. Es más, incluye acepciones concretas para el caso venezolano. De este modo, arrecho puede ser una persona iracunda, de mal carácter o carácter fuerte, pero también una persona valiente o esforzada. Es decir, puede ser una cosa o la otra. Además, también puede ser algo difícil de conseguir, algo muy intenso, o incluso algo espectacular o sensacional. Vamos, que el significado es tan amplio que se trata de una palabra cuyo uso está muy extendido en Venezuela. “El juego (de béisbol) está arrecho, a lo mejor perdemos”, “el concierto de anoche estuvo arrechísimo, te lo perdiste”, o “deja de molestarle porque se va a arrechar” son algunos ejemplos.

El arrecho ‘cautriboleaó’ es el más arrecho entre los arrechos. Entre los individuos masculinos venezolanos es común encontrar tipos arrechos, o por lo menos que dicen ser arrechos. No creo que me equivoque si digo que la venezolana es, en general, una sociedad machista. El arrecho ‘cuatriboleaó’ es el más arrecho porque en vez de tener dos bolas tiene cuatro. El otro día, viendo los cuartos de final de la Eurocopa en la Hermandad Gallega de Caracas entre España e Italia, descubrimos a dos arrechos con aspiraciones a convertirse en el ‘cuatriboleaó’ del día. Amén de que el whisky corría por las mesas de botella en botella, dos tipos ‘se cayeron a coñiasos’ por ver quién era el primero en pasar por un pasillo estrecho. Todo estaba lleno y quedaba poco espacio libre. En esas circunstancias es donde el verdadero arrecho tiene que demostrar que tiene más bolas que nadie. Valga decir que fue una pelea con botellas rotas incluidas, algo de sangre, y también un desmayo. Incluso hubo una mujer, supongo que recién operada, que se sujetaba sus pechos y escapaba como podía del lugar en defensa del precio de la silicona de sus ‘lolas’. Todo eso pasó en uno de los clubes más selectos de la capital caraqueña, donde en principio únicamente acude gente con un poder adquisitivo alto y una refinada educación. El tema no deja de ser paradójico. También hay que decir, en honor a la verdad, que una vez separaron a los dos arrechos, la gente reaccionó dedicándoles un sonoro “fuera, fuera”.

El partido acabó con la gente encima de las mesas al grito de “Y dónde están, y donde están, los italianos que nos iban a ganar”. Así hemos estado, con la camarita de Efe de celebración en celebración. Ha sido increíble. El domingo pusieron una pantalla gigante y no había menos de 4.000 personas con sus banderas y camisetas de la selección. Si a eso le sumamos la visita de Moratinos, la del electo presidente de Paraguay, Fernando Lugo, la de Lula, y el clima previo a las elecciones de noviembre, podríamos afirmar que llevamos unos días un tanto arrechos. En dos semanas vienen Guio, Albert, Sergio y Rubén de visita, eso sí que será arrechísimo. mmm.

Juliol 1, 2008 Publicat per exiliats | General, Venezuela | | 5 Comentaris

Una tarde de fútbol

Santiago de Chile, 30 jun .- Como amante del fútbol ayer tenía una cita obligada con la final de la Eurocopa. Pese a que nunca he seguido con fervor las andanzas de la selección española -que dicho sea de paso, nunca había hecho nada de bueno-, debo confesar que el grupo que disputó el torneo en Austria y Suiza consiguió despertar en mi una cierta simpatía. Lo he visto como un grupo de chavales jóvenes con buen gusto para el fútbol, despojado de la caspa y de la dictadura de Raúl que imperaba años atrás. El tratamiento por parte de los medios de comunicación ya es otra cosa.

Así que tenía dos opciones. La primera, verlo en casa tranquilamente por la televisión aprovechando que lo emitían en abierto por un canal chileno. La segunda, juntarme con el grupo de españoles que conozco para verlo en el Centro Cultural de España junto a otros miembros de la parroquia española. Mis fuentes me habían informado que en el Centro Cultural, dependiente de la embajada española, ofrecían jamón serrano. Tras medio año en Chile, se extrañan muchas cosas. El jamoncito es una de ellas. En consecuencia, guiado por mi paladar, opté por ver el partido con la comunidad española y tirarme a por las lonchas de jamón cual depredador se abalanza sobre su presa.

En el Centro Cultural varias decenas de personas, en su mayoría españolas, disfrutaba del partido. Aplausos, cánticos, “uiiiiis” en las ocasiones de España y alguna que otra bandera o camiseta con el toro de Osborne. En primera fila, el embajador español con una camiseta de la “roja” exclusiva en la que en el dorsal rezaba: EMBAJADOR.

Tras los primeros 45 minutos, llegó el ‘momento jamón’. Salí lanzado hacia el jardín, donde había unas mesas instaladas en las que yo esperaba encontrar el preciado manjar. Observé: zumito, refrescos y, obviamente, vino tinto. Vale. Vamos a por algo sólido. Bandejas con pequeños bocadillos y cinco o seis tipos de canapés. Ni rastro del jamón. ¿Qué coño pasa? ¿Dónde está mi jamón? ¿Porque en el partido de cuartos y la semifinal hubo jamón y en la gran final no? Superado el desconcierto y la frustración inicial, decidí empezar a zampar canapés, eran las 15.30 y aún no había comido nada.

Con el estómago semi-vacío, afronté la segunda parte, animado y divertido por los comentarios de dos amigos sevillanos, unos cachondos. Al final, éxtasis en el Centro Cultural de España en Santiago de Chile y una imagen que no olvidaré. El jefe de policía de la Embajada -un Policía Nacional afincado en Chile que se ocupa de la seguridad del embajador- subió al escenario donde había la pantalla gigante, junto al embajador. Éste, pronunció unas palabras. Después, el jefe de policía, se desabrochó el cinturón, seguidamente los botones del pantalón y, ante el estupor del público presente, se bajó los pantalones y mostró unos calzoncillos -estilo boxer- con los colores de la bandera española. Asomando la cabeza encima la rojigualda, una trabajada panza cervezera que el sujeto ondeó con total deshinibición ante los eufóricos y atónitos -yo, por lo menos- asistentes. Espectacular. El broche de oro a una tarde de fútbol y a una gran actuación de los chicos de Luis, a los que pronostico un brillante futuro. gs

Juliol 1, 2008 Publicat per exiliats | Chile, General | | 1 Comentari