¡¡¡¡CENSURA!!!!
¡Indignante!
Alguien ha borrado un par de comentarios míos en un post… Casualmente eran sobre el Gorila Chávez. Un único sospecho: Mario Martín Matas, alias “Lagunilla”. ¿Cerrará Maio el canal? En fin, espero una rápida justificación, o tendré que llamar a la Interpol para que aclare lo sucedido. Claro está que a lo mejor Mario, el presunto culpable, es posible que no acepte el veredicto…
En fin, aprovechando este gravísimo incidente diplomático (¡no es broma, los escrbí y los vi publicados!) escribiré un rato, aprovechando mis horas muertas en esta delegación, la colombiana, en la que me he negado en secreto pero efectivamente a escribir ni una sola noticia más que provenga de fuentes gubernamentales, a no ser que haya testigos.
Y es que ya llevo semanas comentando por aquí que las informaciones que da el ejército colombiano en su web (http://www.ejercito.mil.co/) olían a chamusquina. Que desde que llegué cada día desertaban decenas de guerrilleros, se entregaban otros tantos, abatían a tropocientos… Y que sería interesante hacer un recuento porque con esos índices de éxito en Colombia ya no podía quedar ni un solo guerrillero. Por cierto, que no dejéis de mirar esa gran página de ficción en la que cada día caen personajes como alias “Marrano”, alias “Pedodearco”, alias “Caracuchillo”… Sublime.
Pues bien, fue el propio Ministerio de Defensa el que como un imbécil publicó sus datos oficiales, tan obtuso es que ni siquiera los maquilló como suelen hacer con todo en estos lares.
Desde 2002, nada más y nada menos que 347.526 personas fueron detenidas (adiós a todo L’Hospitalet).
29.335 de las FARC, ELN y otros.
13.456 de las Autodefensas Unidas de Colombia.
Sólo en lo que va de año, 12.801 personas fueron detenidas por delitos de narcotráfico.
Teniendo en cuenta que la población reclusa oficial de Colombia es de 65.000, con un 23% de hacinamiento. ¿Dónde caben?, se preguntan algunos medios más independientes de lo mormal en este país de corruptos y vendidos.
Además, en un informe del Ejército se estimaba que FARC y ELN contaban entre los dos con una fuerza de 20.000 en 2002, y de 12.000 en 2007.
¡Pero si ya no quedan! ¡Milagro!
Hay que decir que aquí existe un fenómeno llamado de “falsos positivos”. El ejército abate, desaparece o detiene a presuntos guerrilleros que luego resultan no serlo. Serán sindicalistas, líderes sociales, neutrales, indiferentes o, como decía Videla, “por último caerán los tímidos”.
Vayamos al asunto de la Interpol, previo al informe que he encargado yo mismo contra alias “Lagunilla”. No voy a entrar en consideraciones de política interna de Chávez que a algunos parece que les gusta y mucho. Según parece, es falsa la represión a los medios que se dice de Chávez y además ha logrado dar voz a gente que hasta ahora los oligarcas venezolanos ignoraban. Muy bien. Es más, me lo creo.
Pero eso no quita que sea un carnicero en política exterior. Un palurdo Gorila con vises de dictadorzuelo latinoamericano de viejo cuño. Un farsante que señala con el índice a su cámara de televisión al venezolano humilde de a pie, y su índice se transforma en una broca del siete para lobotomizar al respetable.
Sí, Uribe es de derechas, recalcitrante. Probablemente un “Ansar” lameculos gringo. Pero desde luego no se inmiscuye en la política de terceros estados porque suficiente tiene con lo propio. ¿Cómo va Colombia a apoyarse en sus vecinos hijos de puta que, si bien todavía no se ha demostrado de manera total que colaboran con las FARC, sí es obvio que hacen la vista gorda? Y en unos países que se declaran bolivarianos, herederos de la “Gran Colombia”, esa postura no se puede calificar de neutral al conflicto. Ni mucho menos. De todos modos no nos engañemos, la neutralidad a la suiza es el acto más insultante que puede cometer un país vecino.
Qué rápido han intentado deslegitimar el contenido de los computadores porque la Interpol es “gringa”. Entonces, ¿por qué forman parte de ella? Todo falso, todo para meter en las cabecitas de sus paisanitos (así de paternalistas son, y mira que distan profundamente de ser intelectuales) que Colombia es un país imperialista al servicio de los yankees (¿imperialista Colombia?¿De qué?). No jodamos, que es como cuando el citado Videla envió a sus soldados semidesnudos a combatir por las Malvinas contra la armada naval más poderosa del mundo, o como cuando a España se le ocurrió combatir con los E.U.A. en la guerra de la independencia cubana: una patética estrategia para unir al pueblo llano, crear un patriotismo de postín y acuartelarlo, nunca mejor dicho, alrededor del gobierno.
Sí, Uribe no descarta una base Yankee en La Guajira, departamento fronterizo con Venezuela. Sí, puede que Colombia sea el último reducto del intervencionismo yankee en latinoamérica que acabó con la muerte de Allende, con la guerra de Panamá y con la dictadura de Somoza en Nicaragua. Es asqueroso.
Pero ¿es que sus hermanitos bolivarianos hacen algo para que no sea así?
Es más, visto así, parece que hasta les convenga.
Agur.
ast/
El pan de cada día!
Aquí os dejo un poco de información turística de Locombia, pa ver si os entran ganas de venir jujjuujuuju
Cae alias ‘Chulo Walter’, cabecilla financiero de alias ‘Cuchillo’
Según las primeras informaciones alias ‘Chulo Walter’ abrió fuego contra las tropas, tratando de evadir el reten militar ubicado en la vía que de San Carlos de Guaroa conduce a San Martín, resultando herido.
En forma inmediata las tropas le prestaron los primeros auxilios en el lugar de los hechos y lo trasladaron al centro de salud local donde lo estabilizaron, posteriormente fue evacuado al Hospital Departamental del Meta, ubicado en la ciudad de Villavicencio.
Alias ‘Chulo Walter’, desmovilizado de las Autodefensas Ilegales del Meta en abril de 2006, al parecer recibía encargos de alias ‘El Soldado’ cabecilla de la banda criminal para realizar actividades de financiamiento de la estructura terrorista y de reclutamiento. Tiene una orden de captura vigente por los delitos de fabricación, tráfico y porte ilegal de armas.
En el momento de la captura, el sujeto tenía en su poder una pistola, un proveedor y municiones.
Según el Comandante de la Cuarta División “con esta captura se neutralizan de manera importante las acciones terroristas que este grupo armado ilegal realizaba en algunas zonas de la región de Bajo Ariari”, asimismo puntualizó que “las operaciones militares ofensivas, sostenidas y contundentes continúan en la jurisdicción, con el propósito de garantizar la paz y tranquilidad ciudadana en el oriente colombiano”.
Una semana letal
Hace tiempo que no escribo en este prestigioso fórum. Podría decirse que los plastas de Venezuela, Ecuador y Nicaragua, más los tocacojones de las FARC, el ELN, los paramilitares y los políticos en general (misma mierda) me están haciendo trabajar mucho más de lo que mis padres, familiares y amigos jamás habrían esperado.
La semana pasada sufrí una explotación laboral sin parangón desde la revolución industrial. Los que me conocéis sabéis que yo nunca exagero (risas).
En primer lugar, decir que uno de los primeros síntomas de una sociedad enferma es la hora a la que se convocan los actos. A mi parecer las 07:30 de la mañana NO ES UNA HORA RAZONABLE. Y menos cuando uno tiene que ir duchado y sin legañas, pero sobretodo desayunado. Los colombianos llegan a esa hora frescos como rosas tras haber ingerido una sopa de costilla, un tamal (una especie de mazorca machacada con todo tipo de tropezones grasientos) o una arepa untada de sebo con un chorizo. Yo soy incapaz.
En fin, que el lunes me enviaron a esas horas intempestuosas a un pueblo para dar la bienvenida a la primera incursión de Danone en Colombia. La hacienda donde se celebró el acto era bonita, en medio de unas tupidas montañas plagadas de vacas e industrias. Esa gente miserable de Danone sólo nos dio un (misérrimo) yogur lleno de vacilos en seis horas. Lo más llamativo era que a tal acto acudieron más de mil personas. Más adelante analizaré este fenómeno.
Regresé en un notable estado carencial. Lo que no sabía es que todavía me esperaba más. La guerrilla iba a soltar a 3 rehenes y Uribe iba a participar a las 21:00 en el acto inaugural de la feria del turismo colombiano. Huelga decir que Colombia apenas recibe turistas y los empresarios del ramo no se explican muy bien por qué un país con semejantes atractivos no es visitado. Pues está claro, señores: porque está lleno de salvajes sanguinarios. Obviamente, Uribe ni tan solo hizo referencia a los rehenes y además decidió hacer una de las cosas que más le gustan, es decir, “celebrar un Consejo”. Esto consiste en que todos los asistentes al acto le pueden hacer preguntas durante horas y horas. Mortífero. Aún así, da para reir con las intervenciones del personal. El acto acabó a las23:30. La asistencia fue multitudinaria.
El martes, de nuevo hacia las 08:00, acto delirante sobre un programa informático que habían implementado para el sistema de seguridad social. Obviamente, este tema absolutamente insulso tenía que cubrirse para quedar bien con no se qué pez gordo. Creo que sin duda se trata de uno de los coñazos más apoteósicos a los que he asistido en mi vida. Asistencia: unas mil personas.
¿Por qué tanta gente en esto sactos deleznables? Porque la alta sociedad bogotana (ellas con sus operaciones de tetas, nalgas, rinos y liftings; ellos con sus litros de gomina, sus sonoras risotadas y sus trajes casposos) se corre con este tipo de parafernalia vomitiva. Allí están todos, en patios de butacas, amfiteatros o coktails masivos, se saludan de punta a punta del escenario, se abrazan, sonríen y por lo bajini dicen “Fulano de tal está arruinado y su mujer parece que tenga flemones”
Pase un día entero más en la feria de turismo, sin más pormenores.
Lo rico llegó el jueves. A primerísima hora de la mañana me enviaron con un fotógrafo a un pueblo llamado Facatativá, a unos 50 km. de Bogotá. Ese día llegaban 18 policías mutilados por las Farc, tras un viaje de 400 km en silla de ruedas desde Medellín. Cuando llegué al pueblo, las calles estaban abarrotadas. Todos los escolares estaban a la vera de la camino a la espera de los policías. Miles de personas copaban el camino hacia Bogotá. Hombres y mujeres se agolpaban en los tejados con banderas de Colombia y blancas por la paz. Los policías llegaron custodiados por un inmenso convoy militar, pero sobretodo acompañados por otros cientos de personas que en bici, a la carrera y en moto les seguían. Se formó un atasco demasiado grande como para seguirles en coche así que tuve que pedirle a un motorista que me dejase ir atrás para grabarlos, en plan Tour de Francia. Pasamos los pueblos de Facatativá, Madrid (sí, Madrid es un pueblajo de mala muerte con fama de estar plagado de delincuentes), Mosquera y otros de la Sabana Bogotana. Es una zona en la que se cultivan flores, y cuando entrabas en un pueblo la gente lanzaba miles de pétalos y flores y gritaba consignas por la libertad y co0ntra las Farc y el terrorismo. En los ayuntamientos, recibían a los policías como a “héroes de la patria” y todo el mundo se peleaba por tocarlos. Himnos de Colombia, salmos del párroco y música salsa eran los ingredientes del ceremonial a la colombiana. Fue agotador pero valió la pena.
No recuerdo muy bien que pasó el viernes, pero se que me hiceron llevarme la cámara a casa porque el lunes, a esa puta hora de siempre, venían los astronautas del Discovery para no sé que puta mierda. En realidad sí lo sé. Es una estrategia de la embajada estadounidense para hacerle la rosca a los colombianos. Les tienen de lo más mimados. Es una contraprestación a la tortura anal que le está haciendo el amigo George a Uribe. Éste último hace tiempo que se bajó los pantalones, se puso en pompa y dejó que le metieran una gran berga yanki a cambio de ayuda para derrotar a las Farc y el narcotráfico. Eso sí, los yankis jamás le criticarán y harán caso omiso a las informaciones, publicadas en revistas estadounidenses como Newsweek, en la que vinculan directamente a Uribe con el casi extinto cartel de Medellín y los paramilitares. En fin, que si alguien conoce el chiste ese de “Makumba o muerte”, eso es lo que le están haciendo.
Al más puro estilo Mario, al salir del trabajo pillé una cogorza de órdago. No era para menos después de esa maldita semana de pico y pala. Lo que no podía imaginarme es que me despertarían a primera hora de la mañana, me sacarían de la cama y me enviarían a la base aérea militar de CATAM a recibir el cadáver de alias “Raúl Reyes”. Se puede decir que ya me conozco la base militar esta al dedillo, ya que mi vida laboral se centra, a grandes rasgos, en pasear mi palmito europeo entre soldados armados hasta los dientes (molan los chalecos con granadas de mano), simulacros de laboratorios de cocaína y actos con putas llenas de silicona. Según mi jefe, el avión acababa de salir de Puerto Asís (frontera ecuatoriana) y tardaría dos horas en llegar. Evidentemente era mentira. El avión llegó a las 20:30 de la noche. Llegó un Hércules C-130 (tuve tiempo de examinar en los libros de la fuerza aérea todo el arsenal del que disponen) y se abrió la compuerta trasera. Soldados y reclutas formaron para recibir al soldado colombiano caído en la operación. Tras la apestosa ceremonia castrense, llegó el momento de ver al muñeco. A los cámaras de agencias internacionales ( y a mí, con la cámara de porno casero que llevo, me consideraban como tal) nos dejaron acceder primero al cadáver del amigo Reyes. Los miembros de la DIJIN (policía científica, ataviados con batas, máscara y guantes de látex) abrieron la bolsita contenedora en la que estaba Reyes, en la misma puerta del avión. Era su trofeo, estaban extasiados. Reyes tenía la cara llena de sangre, el estómago reventado, estaba inflado y olía a muerto. Siempre había oído hablar del “tufo a muerto”. Pues bien, no sé si todos huelen igual, pero Reyes olía a una mezcla de pescado azul putrefacto con concentrado de sobaco. Era insoportable. Creo que me excedí en lo gore de las imágenes que tomé pero es que la cámaro no es nada angular e hiciera lo que hicera siempre salía en primer plano la cara lacerante de Raulito. La camiseta de Reyes, llena de sangre y con una foto de Marulanda, no tenía desperdicio. Por cierto que no sé cómo son el resto de guerrilleros, pero éste estaba obeso y llevaba un Rolex.
Como me las veía venir, el domingo me fui antes de recibir ninguna llamda a una laguna que hay a una hora de Bogotá. Hice bien, porque al rato me llamaron para “invitarme” al funeral del soldado que, por otro lado, era una chorrada como una catedral.
El lunes, primera hora de los cojones, astronautas del Discovery. Peor no acabó allí. De repente, sin que al menda le hubieran avisado de nada, dos de los rehenes liberados en Caracas aterrizaban en Bogotá. Correr a la base militar, recibir a los secuestrados y pelearse con una turba de periodsitas fuera de control para tomar unas imágenes, a la vez que implorando porque alguien me sujetara el micrófono. Alguien, no sé quién, lo hizo. Pero sin querer lo puso en off. Resultado: no sirvió de nada, no había sonido. Llegué a la redacción, comenté con sorna el suceso y les dije “A mí me da igual, con una cámara de porno casero, un micrófono de playschool y enviando a un periodista solo a temas como este, el resultado va a ser siempre el mismo”. Y es así. No estoy por el boikot de este instrumento infernal que nos han dado pero casi.
En fin, eso es todo!!!!!!!
P.D. Narcís, estas repoblant Chiapas o que?
P.D. 2 Anna, pots caminar?
De Tumaco, Uribe y el volcán de Pasto
Esto va a ser un poco largo pero merece la pena explicarlo!
Ayer me enviaron a una de las ciudades más pobres de Colombia, Tumaco, en el litoral Pacífico. El presidente Uribe y la ministra de cultura, Paula Marcela Moreno, iban a hacer entrega de unos instrumentos musicales a los jóvenes y material para poner en marcha radios comunitarias en la ciudad.A las siete de la mañana me pasó a buscar nuestro taxista, Mario, quien se ha granjeado una merecida fama de Fitipaldi entre sus clientes.
Vamos al aeropuerto del Comando Aéreo de Transporte Militar (CATAM).El aeropuerto militar está fuertemente resguardado por numerosos controles. Soldados de todas las fuerzas, armados con fusiles M16 norteaméricanos, nos cachearon tres veces antes de llegar al embarque. Siempre en grupos de al menos cuatro soldados. La seguridad en todo Bogotá resulta exasperante. Tanto la policía civil como la militar y la seguridad privada te someten a controles físicos y magnéticos varias veces al día. El único lugar público en el que no cachean es en las iglesias y en los comercios menores.
Llegamos los periodistas (yo voy junto a un fotógrafo de Efe) al pequeño avión Hércules de dos turbohélices que nos ha de llevar junto a la comitiva presidencial. Es uno de esos aviones de transporte de tropa con puerta trasera y dos filas de banquetas transversales. El respaldo es una malla de plástico de color rojo. Bromeé con el cámara de RCN al respecto de la belleza de nuestra azafata. En efecto, se trataba de un maromo de dos metros por dos metros, rapado, con gafas de sol y chaqueta bomber de las Alfa Industries que nos miraba con esa condescendencia con la que miran los militares a los civiles.El Hércules remonta el vuelo a una altura mucho menor que los aviones comerciales y al poco tiempo estamos sobrevolando la imponente cordillera andina. Una vez sobrepasada, comienza la jungla más impresionante que yo haya podido ver jamás. He visto la jungla desde tierra, pero cuando la sobrevuelas es sobrecogedor. Puedes ver el dosel de la selva infinita surcada por ríos de aguas negras que trazan sus meandros bajo las copas. “Esta selva es ingobernable”, me dice el gerente de la Organización de Estados Iberoamericanos, Francisco Vásquez.
Una hora más tarde horas avistamos las playas del Pacífico y comenzamos un rápido descenso a la ciudad portuaria de Tumaco, sita entre espesos manglares. Esta población de 350.000 habitantes, prácticamente todos afrodescendientes, es probablemente la más olvidada del país junto a Buenaventura, en el Valle del Cauca. Vive de la explotación maderera, el aceite de palma , la pesca y la artesanía. Tumaco está formada sobre la isla del mismo nombre, la Isla Viciosa y la Isla del Morro. Están unidas mediante unos puentes que construyó una draga holandesa en los años 50, y de paso sirven para generar energía hidroeléctrica. Las cabañas que circundan la isla son las típicas tropicales hechas de buena madera y techo triangular de uralita, y ganan terreno al mar gracias a a sus cimientos a base de tabiques de madera que se hunden en el mar. Nos trasladan en autobús al pabellón municipal. Está abarrotado de estudiantes de todos los municipios. El calor es asfixiante. En un ambiente febril, distintas formaciones interpretan su música. Es música negra. Uno tendría la sensación de estar en un pueblo de la costa senegalesa. Las mujeres van ataviadas con túnicas de color blanco, con los hombros al descubierto, muy parecidas a las que se ven en las películas de la época de la esclavitud en los algodoneros de los Estados Unidos. Los ritmos son africanos, al son de la percusión y la marimba. Los vocales cantan, gritan, sudan, en un ambiente casi religioso. Con nosotros viene el presidente de la fundación Angola-Colombia, quien asegura que jamás había visto algo tan africano, como si las raíces hubieran subsistido tres siglos después de que los ingleses, reyes del esclavismo, trajeran a millones de negros al continente. Las mujeres son, sin duda, preciosas.En medio de ese frenesí, llegan Uribe y la ministra. Uribe, ataviado con unos pantalones camperos y una guayabera blanca, es un fenómeno a la hora de manejar los escenarios. El pabellón entra en éxtasis. Suena el himno colombiano y del departamento de Nariño interpretado con la percusión local. Tras un discurso de las autoridades, proceden a entregar los instrumentos musicales a los jóvenes. El presidente recuerda el programa que llevó a cabo cuando era gobernador en Antioquia: “Cuando un niño abraza un instrumento musical, jamás empuñará un fusil contra el prójimo”. Uribe, al que veía por primera vez, pide a todos los alcaldes de la región que se acerquen a hacer sus peticiones. Como en un relato de realismo mágico, unos piden seguridad por los ataques de los grupos al margen del estado. Otros muros de contención para los ríos que atraviesan su pueblo. Pero todos coinciden en que lo que más necesitan es dinero para el carnaval. “Sólo he reunido nueve millones de pesos para el carnaval y si regreso al pueblo con las manos vacías me van a matar, señor presidente”. Uribe manda anotar las demandas más importantes. “José Miguel” dice señalando a alguien de su cohorte que está en la grada. “Apunta una ambulancia para Chinchiptó”. El alcalde había pedido una muralla, no una ambulancia.
Tras el espectáculo, nos llevan a un muy buen restaurante en un embarcadero que se adentra en el mar. En la entrada veo por primera vez a miembros de las fuerzas especiales colombianas, con sus monos grises llenos de granadas y sus M-16 con miras telescópicas. Todo está plagado de soldados de todas las fuerzas y graduaciones. Nos sirven un pescado delicioso, la corvina, junto a langostinos rebozados, ensalada, arroz y limonada natural helada para beber. Uribe y la ministra llegan para hablar distendidamente con nosotros. Es sorprendente lo cercanos que llegan a ser.
Uribe irá en un helicóptero a ver una planta de biodiésel recién inaugurada así que sólo viajan con él cuatro cámaras. El resto nos vamos en un autobús junto a la ministra en el que nos muestran la ciudad y sus playas. Han logrado recuperar algunas, porque el resto padecen del gran mal ecológico de los países en vías de desarrollo, los plásticos y la basura. Desde el autobús ves a la gente de la ciudad, siempre fuera de sus casas. Un grupo de niñas que juegan a ser militares, cuadrándose ante una de sus compañeras. Los niños juegan a hacer ver que disparan metralletas al lado de los soldados. Colombia es, desgraciadamente, uno de los países más militarizados del mundo. Llegamos a la playa del Morro, espectacular. Recibe su nombre por el morro que se levanta en mitad del mar. Los niños corretean y se pelean por los billetes que algún acompañante de la ministra les ha dado. Te miran, pillos, con cara de pena y te dicen que es para comida. En Tumaco no hay hambre, pero es una de las regiones con mayor narcotráfico y paramilitarismo del país. Es una de las salidas al Pacífico.
Tras la visita, vamos a la Casa de la Cultura, donde la ministra escuchará las peticiones de los tumauqueños en ese ámbito, en un clima de sistensión total. Aquí, a diferencia de en Bogotá, la política es de proximidad. El resto no sirve. Y las visitas a estos lugares tan olvidados es muy simbólica para los gobernantes. En cada lugar debe hacerse de una manera. Aquí, se hace desenfadado. En la sierra, Uribe llega a caballo y deja sus palabras más duras. Espero fuera, en la calle, viendo el tráfico de motos, las mujeres impresionantes, las frutas imposibles y el clima de caos trópical que impera. En una de las tienduchas veo el siguiente cartel:
“Llamadas a todos sitios por 200 pesos”
“Hay tratamiento de placenta”
“Hay embriones de pato”
Acabada la reunión, nos vamos en un bus de línea junto a la ministra hacia el aeródromo. Está rodeado de chabolas y lleno de helicópteros. El presidente ha decidido ir a Pasto, en la sierra, porque anoche un volcán entró en erupción y se ha declarado la alerta máxima. Quieren que Efe esté allí, junto a Caracol TV y París Match. De esta manera, en vez de regresar en el Hércules, subo al Boeing 737-700 presidencial. Adentro vuelan los embajadores de China y Suiza, que invirtieron en el proyecto, el gerente de la OEI y algunos miembros más de la comitiva, al margen de varios guardaespaldas con sus M-16 con mirilla láser bajo el cañón. El avión es una joya aeronáutica y hace el mismo recorrido en la mitad de tiempo que un avión de carga militar. Dentro, todos los sillones son de cuero acolchado, tiene un pequeño salón y una habitación para que descanse el presidente quien, por otro lado, no duerme más de cuatro horas diarias. Su versatilidad permitirá que aterrice, ya entrada la noche, en el aeropuerto de Pasto, uno de los más peligrosos del país, y que Uribe habilitó para el aterrizaje nocturno de modo que pudiese trabajar hasta tarde, para desgracia de su agente de prensa. Antes de despegar, cuatro helicópteros Tomahawk se preparan para asegurar la zona selvática en la que se encuentra el aeropuerto. A uno de los lados de cada aparato está apostado un soldado con una ametralladora. Esas máquinas aplastan la hierba con sus aspas y se levantan sobre la selva. He visto mil veces esa imagen en las películas sobre la guerra de Vietnam.
La pista de Pasto es una simple carretera iluminada en medio de las montañas, a 2.800 metros sobre el nivel del mar. No pudimos ver el volcán porque hacia las seis de la tarde siempre se levantan las nubes en la jungla, unas nubes que pude ver atravesar con el avión y que eran, literalmente, como algodón. Uribe se levantó dos veces para hablar con nosotros, muy amicalmente, para dejar clara la importancia de la planta de biodiésel a escala que habían inaugurado y que calificó de “revolución” para los campesinos.
En Pasto nos dirigimos a la estación de policía donde Uribe revisará durante cuatro horas el plan de contingencia para el volcán junto al consejo comunitario, presidido por el gobernador del departamento de Nariño, del partido opositor. Uribe es incansable. Todos estamos destrozados y él sigue demostrando un control absoluta de la situación. Conoce a la perfección todas las cifras y los informes de vulcanología que explica una profesional ante el consejo. Una vez establecido el plan, sale de la comisaría ataviado con un poncho de lana de oveja que le han obsequiado y da parte a la prensa de todo lo acontecido durante el interminable día.
Regresamos en el avión presidencial a CATAM, Bogotá, a las 23:30 horas. Tomo una cerveza con el fotógrafo y me voy a la delegación a editar todo lo que he grabado.
Primera semana en Bogotá o cómo pasarlo relativamente bien solo y no ser sumamente patético en el intento
Bogotá, 15 de enero de 2008.- Que el cielo de Bogotá sea bestial no le produce empatía a nadie. Sin embargo, el hecho de que el fin de semana se cernía como como un yunque sobre mi persona sí puede haceros sentir de alguna manera. El viernes había llegado y con él se acababan los deliciosos trámites burocráticos que llenaban mi existencia hasta el momento. ¿Qué coño iba a hacer sin el entretenimiento del inacabable papeleo, sumido en la acogedora sobriedad de mi microapartamento amoquetado?
El viernes empecé a padecer (o a inducirme) una suerte de laringitis que era la excusa perfecta para no salir y no sentirme desdichado. Me aprovisioné de las suculentas Cafiaspirinas, una mezcla de aspirina y cafeína que se lleva mucho en Suramérica, y me dispuse a pasar un grato día de manta y libros y películas. El sábado, para mi desgracia, la potencial laringitis había remitido. No había excusa. Tras perrear todo el día llegó la hora de conocer la noche de esta urbe descomunal. Mi destino: el Escobar y Rosas, un pub que me había recomendado un coleguita, alias el Negro, y cuyo sugerente nombre actuaba a modo de Meca en mi circunstancial soledad. El antro en cuestión estaba en el barrio de mi anterior hospedaje, la Pensión Anandamayi. Como era previsible, me equivoqué de autobús. La excusa perfecta para hacer una parada en una taberna de la zona. Me acomodé en el lugar natural de los marginados, la barra. Pedí una cerveza bien fresca y mientras la deglutía con fervor me percaté de la presencia de un gringo a mi diestra, solo como la una. Tal y como mandan los más sagrados cánones de los tabernícolas, le ofrecí conversacion mediante un lamentable “Where are you from?”. Cuatro cervezas después y tras aguantar estoicamente la paliza verborreica que Frank me estaba pegando, le sugerí ir al Escobar. Fuimos hasta la puerta y el guiri se rajó porque no quería pagar entrada. Se fue. Lo que no sabía es que con la entrada venían tres cervezas. Y lo que también desconocía es que me había descubierto una de las delicias que ofrece este país, la Club de Colombia, suerte de Voll Damm local y que juro jamás abandonaré. Gracias Frank.Me bebí una en el Escobar. Dado que mi tez de extranjero no me aportaba conversación alguna, me fui al bar de enfrente, un garito cubano donde conocí a un tipo estrafalario. Aseguraba ser brasilero, de Curitiba, y haber estudiado medicina psiquiátrica en Cuba además de haber vivido en Valencia y estar ahora en Colombia para ayudar a los secuestrados a superar sus traumas. Hablamos de Lequio y Mar Flores pero su aspecto desaliñado y el hecho de utilizar spray bucal para la halitosis eran razones más que suficientes como para desconfiar. Por ello, decidí quedarme un buen rato. Cuando una cuarentona ebria hasta las trancas lo sacó a bailar aproveché para poner pies en polvorosa.
Sé que fui a tres bares más antes de regresar al Escobar para finiquitar mi saldo birrero. La algarabía eróticolasciva de los lugareños me hizo pensar que quizá era momento de ir al Chá Chá, la sala de rumba electrónica más “in” de la capital, en el piso 41 de un hotel cercano a mi apartamento. Por suerte comprobé que ya no tenía dinero para la entrada. Dommage. Me daba para una birra en el tenebroso quiosco de la esquina. Antes de irme intente entablar conversación con una nórdica a la que habían abandonado sus amigos. La muy engreída hizo ver que yo era transparente así que aproveché la soltura en inglés que había adquirido con Frank para espetarle un reconfortante “Fuck you bitch”.
Caldo de cebada fermentada en el quiosco y para casa.
Al día siguiente tenía una tenue resaca que me hizo feliz.
Siguiente entrega: de la religiosidad de los colombianos
SA LORD OF THE RINGS INFORMA
Bogotá, 7 ene.- Estimats i estimades perturbats i pertubades: demà signo el contracte del meu pis. És com els de la ministra: 35 metres, amoblat, em renten la roba i el porter vol que anem junts d’excursió. No, no crec que sigui sarassa. És un iaio de 70 tacos al qual em dirigeixo com ”Don Mario”. En fi, està a 5 min d’Efe, on encara no he comunicat la meva excellentissima (passo ja d’accents i polles d’akestes) pressencia. Te una moqueta mortifera i una gran finestra que dona un parc des d’on probablement entraran a fer un bon saqueig en plan Vandals a Roma.
El dia D, es a dir, el Dissabte, vaig aconseguir pillar la primera cuba i fer els primers amagos de salsa. Vaig aparcar el meu racisme i em vaig acoplar amb un grup de gringos brutal, on destacava una brasilera a la qual vaig tantejar fins que vaig veure que era la tipica brasa que no para de parlar del seu novio. En fi, que com la Lina Morgan, segueixo “Compuesto y sin novia”. Ja començo a desesperar-me, porto 4 dies i encara no he sucat tal i com m’havien promes que faria. Tambe es cert que el meu moviment de cadera es lamentable i aixo no convenç a les donzelles.
Sense més, declaro inaugurat el llegendari Fòrum dels Exiliats i declaro obertament el meu orgull davant la gran gesta del Pau i l’atracador. Inconmenusrable. Segur que li devia fotre una plasta parlant de futbol que el pavo es va descomposar.
Als mascles, us informo que el sofa del meu pis es llit. A les femines, no tinc sofa llit aixi que si veniu ens haurem d’apanyar al meu camastre.
Un peto a tots!
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